miércoles, enero 06, 2010

Palabras de KStew



"Edward completes Bella and I personally would rather be in a difficult relationship but be whole than be in a easy one but always feel like something is missing."

Sin palabras... si las hubiera serian solo sonidos onomatopeyicos!!

                                             

Miramemiramemiramemiramemirame.......
Basta!, no me mires mas que me hace daño.

martes, enero 05, 2010

Nueva Etiqueta: For Heidi and Mirtha


                                       

Te entrego toda mi amistad

Quiero amiga estar a tu lado,
brindarte todo mi apoyo


Quiero amiga entregarte
todas las estrellas,
y que los destellos de cada estrella
iluminen tus pasos
para que no tropieces.


Quiero llevarte las nubes
para que sequen tus lágrimas cuando estés triste.

Quiero darte el Sol
para que tengas energías
y alegría por todos los días".

Quiero entregarte la Luna
para que en las noches
tengas felices sueños
y tus deseos se hagan realidad.


Quiero entregarte mi vida,
y cuando me necesites…
ahí estaré.

Minerva Dirksz

lunes, enero 04, 2010

La cita del dia



"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante." Oscar Wilde




domingo, enero 03, 2010

Una década después. Algo nuevo...


Una década después
¿Porque ahora?,
 ¿Porque aquí?,
 ¿Que es lo que quiere…?
Las preguntas se repetían en mi cabeza como un mantra. En medio del trajín de los pasillos de vestidores del teatro, mi cabeza no dejaba de girar en torno a esas preguntas sin respuesta.
¡Debes concentrarte!...Ahora.
¡El no es importante!...
Ya habrá tiempo para pensar en esto mas tarde.
¡Este es tu momento!
¡No lo arruines!
¿Que quiere?¿quequierequequierequequierequequierequequiere….?
¡Basta!
Mi mente me ordenaba dejar esta pregunta por ahora, guardarla, morderla, hasta que fuera seguro sacarse la máscara y desandar antiguos caminos de mi vida, silentes hace ya tantos años.
¡Puedes hacerlo! ¡Hazlo ya! ¡Ahora!
Fuertes sonidos me ensordecieron momentáneamente. Ruidos, murmullos, trajín incesante. El espacio acústico reclamaba su presencia en mi mente con fuerza arrolladora.
No es que hubieran comenzado de golpe, sino mas bien, que mi mente se había retraído, había viajado millas y millas en el pasado, y millones de latidos hacia el presente, mi corazón reanudo su ritmo normal, mis pensamientos volvieron al guion de la obra que estrenaba esta noche, marcando un nuevo comienzo  en mi carrera.
Años discutiendo con mi representante, resistiéndome a dar este paso… y finalmente, sucumbí a su pedido y a mi deseo negado por tanto tiempo. Y entonces me arroje dentro del reto más importante de mi vida.
Supere con poco esfuerzo el temor a las comparaciones y a las críticas descarnadas, esas en verdad no eran mi problema, solo mi excusa para escaparle a esta decisión por tanto tiempo.
Lo que temía profundamente era enfrentarme a mis fantasmas…
Acaso…, ¿también esto tiene que ver con el…?
“¿Porque ahora? ¡Maldición!. ¿Acaso no tuviste suficiente?”
Mi grito quebró el silencio del camarín en penumbras. Mi voz sonó quebrada y algo aguda, aunque lo grite lo suficientemente fuerte como para que mi asistente se arriesgara a asomar la cabeza por el vano de la puerta.
Sus ojos ansiosos buscaron, sin éxito, el motivo de mi exabrupto en el cuarto solitario. Me reí en silencio, la pobre chica tenía bastante con que lidiar a diario conmigo, como para agregarle ahora la carga extra de tener que defenderme de mi misma.
“Pasa Ángela, no es nada. ¿Cuánto tiempo me queda?”. Su alivio fue inmediato, se leía en sus facciones el cansancio y el stress y su mirada conservaba algún resabio de temor.
No era casualidad, yo me ocupaba personalmente de provocar esos síntomas en ella cada vez que no tenía un buen día o, simplemente, cuando mi amargura no encontraba donde liberar su cauce y ella era mi objetivo más cercano e inocuo.
Como un pato sentado en la laguna. Fácil de herir, sin época de veda y muy simple de recomponer. Cualquier expresión en mi rostro que no incluyera mi famosa cara de perra, ella la recibía agradecida.
Quizás fuera eso lo que me tentaba a hacerla mi blanco preferido, su cara era el espejo donde me reflejaba, sus ojos me decían cuan amargada y resentida me había vuelto con los años.
Supervise mi maquillaje en el espejo, sorprendida del impecable trabajo de la maquilladora. Casi me parecía encontrar vestigios de mi antiguo yo, escondido detrás de las cándidas mejillas rosadas y los ojitos de mirada inocente que me habían dado sus manos expertas.
No hace más de diez años, yo tenía en verdad las cualidades que me mostraba el espejo ahora, era inocente y cándida, rebelde, despreocupada. Pero esa chica ya no existía dentro de mí.
Aparentemente es verdad lo que dicen, que el tiempo pasa rápido, y también que lo cura todo…
Ensaye mi sonrisa de artista agradecida por los aplausos y me perdí mirándome a los ojos en el espejo otra vez.
Cuantas lagrimas me había costado el llegar a estar aquí hoy. Cuanto sufrimiento escondido detrás de páginas y páginas de revistas, de entrevistas y películas, giras promocionales y premiaciones. Había aprendido a desconfiar, me había vuelto cínica e intolerante, y había mejorado mis dotes actorales al punto que hasta yo me creía mis mentiras.
Mi imagen pública se había multiplicado cientos de veces y se había esparcido hasta el hartazgo por el mundo en infinidad de graficas y finalmente, nadie me conocía.
Nadie sabía quién era yo, la verdadera, la falible, la imperfecta.  

Bienvenido 2010!!!


Este año se viene con todo y con todos. 
Promesa.

martes, octubre 06, 2009

Imperdible

El Secreto de sus Ojos
Nominada al Oscar de la Academia por 
¨Mejor Pelicula Extranjera.¨

Ficha Técnica:
Producción: Gerardo Herrero
Dirección: Juan José Campanella
Guion: Eduardo Sacheri/ Juan José Campanella
Basada en la novela: ¨La pregunta de sus ojos¨ de Eduardo Sacheri
Elenco:
Ricardo Darin
Soledad Villamil
Pablo Rago
Y la participación especial de:
Guillermo Francella


Pensamiento del dia




El corazón tiene razones
que la razón
no comprende.

JACQUES BENIGNE BOSSUEL

Para tus ojos...



Algunas fotos interesantes....
 

Las dejo con este pensamiento.

jueves, octubre 01, 2009

De Ayer, de Hoy y de Siempre

Hay una gran variedad de estados en la libido de las mujeres. Esto no es una aclaración, todas lo sabemos, lo vivimos, lo sentimos o lo sufrimos, en algún momento de nuestra existencia y a todo lo largo de ella… (Iba a hacer un chiste fácil con respecto a esta última frase, pero creo que es demasiado pronto para eso y además se que, automáticamente van a desestimar lo que diga después, asi que me censuro. Pero ustedes se lo pierden por prejuiciosas).

La primera vez que besas al chico que te gusta, ese que te hace sentir las consabidas mariposas en el estomago. En ese momento, que para mí fue absolutamente inolvidable, me pasaron varias cosas.

Se me subió toda la sangre a la cara, como un rubor masivo, como cuando te zarpas con el facial más alto del solárium a mitad de Agosto.
Senti cosquillas en todo el cuerpo y una mezcla de miedito-adrenalina-emocion, que me dejaron fuera de juego antes de empezar.
El, por supuesto, tampoco tenía idea de lo que estaba haciendo, pero intentaba disimular los nervios. (¡Pobrecito!).

Finalmente, nuestros labios chocaron e intentamos emparejarlos, cachando esmalte dental en el intento y aunque los nervios traicioneros nos complicaron el momento, salimos airosos, porque en un par de minutos habíamos conseguido dejar atrás la infancia y nos encontrábamos en la línea de largada hacia la nunca bien ponderada adolescencia.

A pesar de que a la semana de este acontecimiento, y habiéndolo repetido en otras dos ocasiones con el chico en cuestión, me entere por una vecinita bien intencionada que vivía a la vuelta de mi casa, que él había cometido el peor acto de traición del que yo había sido víctima hasta ese momento, (se lo había contado a todos los chicos del barrio), guardo un recuerdo cálido de él y de mi primer beso.

Eso termino abruptamente con mi carrera hacia la juventud apresurada y me introdujo de lleno en la duda tormentosa que me persigue hasta el día de hoy, ¿será que mi mama no dice solo pavadas? ¿Sera que ella sabe cosas con su sabiduría de madre? ¿Sera que la tengo que escuchar cuando me aconseja? Porque ella me había dicho que los chicos no eran muy confiables…

Todavía no me convenzo, pero por las dudas cuando me llama, o viene, me aseguro de tener un hisopo a mano, no sea cosa que después me diga: ¡Viste, te lo dije!, y yo me quede boleando cachirlas... por haber ignorado sus sabias palabras.

La primera vez que franeleas con tu noviete de secundaria. Esa es fuerte. En mi caso sucedió dos años después de mi primer beso. El era mi Edward Cullen, morocho, de ojos azules-grises según el dia y según la situación. Carismático, seguro de sí mismo, músico, poeta, y estaba muy fuerte, para resumir.
Hacía seis o siete meses que nos habíamos puesto de novios, mis viejos no querían ni escuchar su nombre y los viejos de él me miraban de costado.

Nosotros nos cagábamos en ambas parejas de padres y nos veíamos a escondidas, a la salida del colegio, cuando salíamos a hacer un mandado por el barrio, o en cumpleaños de quince a los que decíamos que íbamos pero no íbamos nada, y nos quedábamos en la plaza o en algún bar charlando por horas y escuchando canciones de los Beatles o de Serrat en un walkman, cafecito de por medio.

Esas eran épocas felices, angustiantes y de aprendizaje puro.
Es cuando una siente todo a mil, y la vida es asombrosa, excitante y está llena de sorpresas. Cuando sentís que tenes todo el tiempo del mundo para explorar y descubrir y maravillarte… y aunque la mayor parte del tiempo, te la das contra la simbólica pared. Ensayo y error constantes son la premisa.

Ese muchachito sí que me subió la temperatura (sexualmente hablando, claro). Me acosaba continuamente y en cualquier lugar. Llego a primera base y acelero hasta la segunda, a fondo por la banquina, mientras que yo me agarraba desesperadamente al freno de mano.

Por años me castigue mentalmente por no haber debutado con él, hubiera sido perfecto… El conocía las reacciones de mi cuerpo mejor que yo y apretaba todos los botones correctos con un timing envidiable.

¡Que épocas aquellas! Cuando me veía con el jumper del colegio se volvía loquito y yo lo sacaba a cachetadas, pero interiormente sonreía complacida y me sentía poderosa, porque era yo quien le causaba semejante reacción, no mi vecina la tetona, no mis compañeritas de colegio que se babeaban por él, solo YO.
Y esa era una verdad irrefutable que me llenaba de orgullo femenino y vanidad. Hasta que la tensión sexual fue tanta, que me empecé a sentir culpable, mis viejos me miraban cada vez que llegaba a casa, buscando evidencias de algún cambio en mi fisonomía o alguna señal de transgresión a las reglas, y me dio un poco de vértigo, no porque pensara que no podía sino porque creía que no debía… y cuando finalmente no me banque mas la presión... Lo deje.

Con los años entendí que no estaba preparada en aquel momento y que hice bien en no apurarme.

Resumiendo. No lo hice con él, pero me hubiera gustado. Y cuando finalmente lo hice, aunque no fue traumático, fue más como una misión. Como aprobar biología en Diciembre para no llevármela a Marzo.

Un tiempo después de dejarlo, me cambie del colegio de monjas, al que había asistido desde primer grado, a un Nacional, mixto y con dudosa reputación.
Me había hecho amiga de un grupo de chicas más grandes que yo, y empezaba a saber cuántos pares son tres botas.
Fue entonces que conocí al que fue mi primer novio oficial, El Perfectito.

Perfectito decía las palabras correctas siempre, me llevaba a casa a tiempo para el toque de queda, le regalaba rosas a mi mama cuando era invitado a cenar y hablaba de futbol con mi papa. Perfectito, venia en un paquete amigable, era bonito, atlético, ¡altísimo! Y con una familia tipo la mía, lo cual funcionaba de maravillas con mis viejos. Trabajaba, era firme en sus convicciones y muy noble.

En mi afán por sacarme la ¨previa¨ de encima, y a sabiendas de que el muchacho tenia la venia paterna, me di a la tarea de perder la consabida virginidad. Descorchar la botella, debutar, hacerme mujer…

Nobleza obliga, debo admitir que él fue muy atento y cuidadoso, y también que estaba un poquito sorprendido por mi determinación, pero se esforzó por disimularlo.

Tiempo después, me encontraba absolutamente perdida, como gaucho en la neblina. Yo había hecho las cosas bien, hasta donde sabia. Le ponía garra, estaba dispuesta siempre, y era entusiasta incluso, pero… no podía evitar la voz en mi cabeza que cuestionaba constantemente dichas actividades diciendo: ¿y esto era todo? ¿Cuando se parte la tierra, cuando suena el coro polifónico, porque no veo estrellitas y me siento radiante?


Ahhh… pero esa, señoras, era otra lección que aprobaría años después y con otro candidato mucho más apropiado.
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