Mostrando entradas con la etiqueta Traducciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Traducciones. Mostrar todas las entradas

jueves, diciembre 02, 2010

Deja Brillar Tu Luz - Capítulo 8 - La Versión de Edward

 Me incliné sobre el pecho de Edward; sus piernas se estiraron junto a las mías en el sofá, sus brazos se envolvieron alrededor de mis hombros. Chopin sonaba suavemente en el cuarto y un tazón de uvas estaba depositado en mi regazo; yo comía de ellas perezosamente. Las manos de Edward jugaban tocando la música en mis brazos. Era un momento íntimo, después de una noche inolvidable.
Sentí a Edward reír detrás de mí silenciosamente, su cabeza se dobló para pasear sus labios a lo largo de mi mentón.
“¿Cuánto tiempo más?” Pregunté, con una sonrisa clara en mi voz, fallando en mi intento de sonar molesta.
“Eternamente”, él se rió entre dientes.
“Nunca dejaré de gozar de estos recuerdos.”
Sus brazos se apretaron alrededor de mí, sus labios acariciaron mi oído.

miércoles, octubre 13, 2010

Deja Brillar Tu Luz- Capitulo 1: Haciendo feliz a Edward

Deja brillar tu luz    By  LolaShoes
Advertencia: MC-17(Esta historia tiene fotos realmente XXX) Estan avisadas...


"Te prometí que lo intentaríamos", susurró, repentinamente tenso. "Si... si hago algo mal, si te duele, debes decírmelo enseguida."
Asentí solemnemente, manteniendo mis ojos en él. Di otro paso a través de las olas y recline la cabeza contra su pecho.
"No tengas miedo", le murmure. "Nosotros nos pertenecemos".
Estaba repentinamente abrumada por la verdad de mis propias palabras. Este momento era tan perfecto, tan correcto, no había ninguna duda.
Sus brazos se envolvieron alrededor de mí, sujetándome contra él, verano e invierno. Sentía como si cada nervio de mi cuerpo fuera un hilo conductor.
"Para siempre", acordó y, a continuación, nos deslizamos suavemente hacia aguas más profundas.

Breaking Dawn- Stephenie Meyer (Fragmento)
 
Capitulo 1: Haciendo Feliz a Edward 
 
Edward coloco sus manos bajo mis brazos y me levantó hasta que nuestras miradas se encontraron. Envolví mis brazos alrededor de sus hombros, y deje mis piernas colgando en frente de él. Sus brazos, casi tibios por el agua caliente del océano, se envolvieron alrededor de mi espalda. Mis manos se enredaron en su pelo y le frote la nuca con mis manos suavemente. Él me llevó hacia el agua profunda, hasta que llego justo debajo de nuestros hombros. Entonces se inclino ligeramente para besarme muy suavemente.
"Bella", murmuró contra mis labios. "Mi esposa." Podía sentir su sonrisa. Nuestros cuerpos se alinearon, yo podía sentir su erección crecer contra mi muslo. Una ola de calor lleno todo mi cuerpo y tuve que concentrarme para mantener la respiración.
Deje que mi lengua tocara su labio inferior, y luego lo chupe suavemente con mi boca, mordisqueándolo despacio. Lo oí respirar bruscamente, y abrí los ojos para ver los suyos, dorados, ardiendo a centímetros de los míos, entonces arqueo una ceja. 
"Despacio, amor", me advirtió, pero yo sabía, por su mirada, que todas las antiguas reglas ya no aplicaban, el estaba listo. También sabía que ambos estábamos nerviosos, por lo que intente aligerar un poco el momento.
"Tu no estarás pensando en sumergirme, ¿verdad? No estoy segura de que necesites ver mi destreza en acción en el océano." Sabía que estábamos más allá de donde yo podía hacer pie.
"Nop" dijo, golpeando la "p", con un pop en sus labios. Sus brazos se apretaron contra mi espalda, una de sus manos se traslado a la parte inferior de mi columna, vagando por ella hasta descansar en la parte superior de mi muslo. "No estoy pensando en dejarte ir durante horas, en realidad." Dijo casi en un gruñido, me sonrió con la boca torcida, y me beso ligeramente en la nariz.

martes, octubre 12, 2010

Estrenando historia nueva....Deja Brillar Tu Luz- By LolaShoes


Chikies:
              con motivo de celebrar a LolaShoes, y agradecerle por iluminar mi corazon Twilightero con sus historias, he decidido publicar su primer trabajo: Deja Brillar tu Luz. Esta historia me volo la cabeza cuando la lei por primera vez, y sin duda lleno el vacio que habia dejado Stephenie Meyer en Breaking Dawn.
Para todas aquellas, que como yo, desearon saber que paso en la primera noche de la luna de miel en Isla Esme, y tambien para las que quieran embarcarse en un viaje hacia la construccion de la intimidad de Edward & Bella, donde esta autora nos revelara un mundo de profundos sentimientos y calurosos encuentros de la variedad citrica... llega:

jueves, agosto 19, 2010

Mi Si, Mi No - 2do. Teaser - Capítulo 7: Mi Revelación



"Mírame," susurre. El abrió sus ojos, pero me resultaron imposibles de leer. "¿No ves que te amo?"

Sus ojos buscaron los míos y se derritieron. "Lo veo," murmuro, besándome. "Sé que me amas."

“¿No es suficiente por ahora?" Le susurre.

Él asintió lentamente. Me quedé mirándolo mientras nuestras bocas se acercaban, rogándole con mis ojos que comprendiera que le estaba dando todo lo que podía ahora y que fuera paciente conmigo.

                                                           ~*~
"Bella" dijo estremeciéndose. Su mano subió desde mis caderas hasta mis costillas y su pulgar trazo mi pezón ligeramente. "Te necesito."

Se arrodillo entre mis piernas, inclinándose sobre mí. Sus manos tomaron mi suéter y mi camisa, y los movieron hacia arriba de mi torso y sobre mi cabeza. Sus labios encontraron los míos, hambrientos, tan pronto como mi ropa cayó al suelo. Tire de su camisa, pasando mis manos por su espalda por debajo de la tela y trayéndolo otra vez cerca de mí. El nunca había estado encima de mí de esta forma, cubriéndome completamente, casi en una postura protectora.

Ralentizo sus movimientos y dejo que su mano pasara por mi costado, a través de mi estómago y sobre mi pecho.


Chichis: estoy lenta con este cap., lo se..., pero pronto subire el resto y prometo que el 8 sera INOLVIDABLE!!!!!!!!!!
Las quiero mucho, gracias por estar ahi para mi...

Besos Culposos y apenados,

Mrs. Jones


miércoles, junio 23, 2010

La Oficina - Outtake 1- Materiales de Oficina

Bueno mis Chichis, como regalito por las primeras 2000 visitas, hoy les dejo la traducción del primer outtake de nuestra querida historia, escrita por Tby789.
Espero les guste, y me recompensen con muchos comentarios.


Sus comentarios son para mi como el beso de los MTV Movie Awards 2010: me provocan una sensacion cálida, pero me dejan queriendo siempre mas....

Materiales de Oficina


Al llegar a mi lugar en el estacionamiento, no puede evitar la sensación que me embargaba de que hoy sería un mal día. Apagué el motor y me quede mirando el edificio que se cernía frente a mí. El infierno me esperaba allí dentro. Mi propio cielo e infierno personal, usando un portaligas y lentes de bibliotecaria.

miércoles, mayo 26, 2010

La Oficina - Capítulo 19:Epílogo

Capítulo 19: Epílogo



Él suspiro contento, su cabeza cayó hacia atrás, rodando lánguidamente contra mi hombro. Lo mire estirar sus largas piernas fuera, apoyándolas en el borde de la tina de porcelana. El agua goteaba de su cabello, y cada gota caía rítmicamente contra mi seno antes de caer dentro de la bañera. El vapor con aroma a vainilla se arremolinaba alrededor de nosotros, mientras los sonidos de la animada calle parisina se filtraban desde la ventana abierta.



 Presione mis labios contra su frente y cerré mis ojos, sintiéndome en paz.



 "¿Sabes que nos va a dar una neumonía, verdad?", me dije burlón, y su tono me hizo sonreír.



 "Hmmm," suspire, y mi sonrisa se amplió. "No estoy segura de que me importe demasiado en este momento".



 Él rió tranquilamente, y las profundas vibraciones cosquillearon  a través de mi pecho. "Te importara cuando estés demasiado enferma para disfrutar nuestras vacaciones," me contestó, girando su cabeza para mirarme.



 Miré hacia abajo para sostener su mirada, incapaz de resistirme a besarlo teniendo su boca tan cerca.



 "Suena tan hermoso", suspire, y mis ojos se dirigieron hacia la torre Eiffel iluminada en el anochecer. El cielo nocturno aquí no estaba iluminado por las estrellas, sino por los monumentos de la ciudad. No que yo hubiera visto mucho de ella; desde nuestra llegada, nos resultaba difícil abandonar la habitación. Y no me quejaba, había disfrutado cada minuto de mi tiempo aquí con él. El tenue sonido de risas, copas de vino chocando y el sonido de las cuerdas de un violín llegaban hasta nosotros desde el café varios pisos debajo de nuestro ático. "Pero... puede que tengas un punto."



 Lo bese una vez más antes de que el se moviera hasta el borde abruptamente, estirándose para cerrar el ornamentado pestillo de la gran ventana.



 Observe, absorta, por cierto, sus brazos extendidos, hipnotizada por los músculos de su espalda mientras los flexionaba y contraía. El agua salpicaba alrededor nuestro, cuando se volvió para encontrarme mirándolo fijamente, la esquina de su boca se elevó, y su risa profunda hizo eco en los elaborados azulejos del cuarto de baño.



 Él sacudió su cabeza y se acerco a mí, besando mis labios suavemente antes de volver a sentarse entre mis piernas. "Quiero tu atención indivisa".



 "Confía en mí, la tienes," le asegure.


jueves, mayo 06, 2010

Mientras esperamos por el Capitulo 18: Verite...les dejo algunas fotos.

 Edward hablando con mama...  
El Hermoso Bastardo recordando momentos compartidos con Bella, en este cuarto de baño....                                                                                                                                                                              
Aquí se los muestro solito...triste y desesperado.                                         
Un poco se lo merece...¿no?   

 Mas adelante les posteo un Teaser de este capitulo que es super emocionante...


Besos Culposos,


Mrs. Jones 

viernes, abril 30, 2010

La Oficina - Capitulo 17: Omisiones

Si te gusta el contenido dejame un comentario asi se que estas ahi...
 

Capítulo 17: omisiones



EPOV



Mi padre estaba sentado tras su gran escritorio, su mentón descansaba sobre sus dedos entrelazados, y su rostro tenía una expresión endurecida. Mis ojos recorrieron la oficina, deteniéndose en la cara familiar del hombre sentado en la silla frente a mi padre. Mi mandíbula se apretado y mi estómago se cerró cuando las piezas comenzaron a juntarse. Lo mire con desprecio, y él me devolvió una mueca burlona.



"Edward", dijo mi padre, sus brazos descansaron sobre el escritorio y su pluma dorada bailoteo entre sus dedos. "Creo que tú conoces al Sr. Darby".



Asentí. "Sí, señor."



Pensé en la cena de esa noche en Seattle, la alegría que había sentido de volver  a ver a mi viejo amigo.



Tome una respiración profunda. "Edward, te llame aquí porque el Sr. Darby ha levantado algunas acusaciones bastante graves contra ti. Y me pareció que sería mejor permitirte que te defendieras cara a cara".



Un profundo peso comenzó a asentarse en mi pecho mientras él me hablaba.



"El afirma que durante el tiempo que tu y la Srta. Swan estuvieron juntos en Seattle, ustedes se  comportaron de forma inadecuada. Para ser más específicos, afirma haber presenciado cómo ustedes dos se besaban más que acaloradamente antes de entrar en la habitación de ella." Su voz tenía un tinte de incredulidad, casi de burla y sentí como mis hombros descendían levemente. Me di cuenta de que no me había hecho venir aquí para regañarme, sino para que me defendiera a mí mismo de lo que él creía eran falsas acusaciones.



El silencio en la sala se presiono sobre mí, ampliando mi incapacidad de decir una palabra. Mis ojos se desviaron al piso en derrota.



Alguien aclaro su garganta, pero no estuve seguro de quien lo hizo.



Mi padre se puso de pie, su mirada era de reproche cuando rodeo el escritorio y se dirigió a la puerta.



"Creo que ya hemos terminado aquí, Sr. Darby. Gracias por traer esto a mi atención." Hizo entonces una pausa, el prolongado silencio sólo aumento mi temor. "Y le agradecería su discreción".



"Por supuesto, Carlisle."



La puerta se cerró y él exhalo profundamente, paso caminando junto a mí para pararse frente al gran ventanal que se extendía de piso a techo.



Espere.



"¿Cuánto tiempo?", preguntó en una voz que me sonó demasiado tranquila.



Dudé, todavía sujeto,  incluso ahora, a la promesa que había hecho de mantener nuestra relación entre nosotros. "Unos meses."



Él suspiro fuerte una vez más, y su mirada cayó hacia las aceras debajo de nosotros.



"Edward". El sonido de mi nombre empañado por tanta decepción me desgarró el estómago. "Si hubiera pensado siquiera por un segundo que existía la posibilidad de que su historia fuera cierta, yo no nunca te hubiera preguntado esto delante de él."



"Lo sé."



"Por lo tanto, estaría en lo correcto suponiendo que es por esto que has estado distraído recientemente." Fue una declaración, no una pregunta.



"Sí, señor." Mi voz era indecisa, casi irreconocible para mis propios oídos.



La silla de cuero crujió cuando el regresó a su asiento. Yo levante mi barbilla para mirarlo. Su expresión era pensativa, mientras que su tono desmentía su ira, calmo y de reproche.



Él no encontró mis ojos.



"Edward, decirte que estoy decepcionado de ti no alcanza para comenzar a describir mi estado de ánimo en este momento. Eres mi hijo, pero eres también, un ejecutivo de esta empresa y por lo tanto, se te ha confiado la responsabilidad por los medios de vida de otros. Tu comportamiento muestra un desprecio indiscriminado de ello." Él hizo una pausa y vi un cruzar un destello de tristeza sobre sus facciones. "Me doy cuenta de que es sobre...Bella que estamos hablando pero, ¿tienes alguna idea de las ramificaciones de lo que habría sucedido si ella te hubiera denunciado? Esto no es sólo sobre ti, Edward."



"Sí, señor. Lo sé". Aclare mi garganta y encontré sus ojos. "Tomo total responsabilidad de esto".



"Esto no es sólo sobre asumir la responsabilidad. Si esto hubiera salido mal, tu familia y las familias de tus empleados hubieran estado comprometidas," dijo, con desaprobación evidente en su voz. "Esperaba más de ti, hijo."



Un profundo sentido de vergüenza repto dentro de mí. Había decepcionado a mi padre; la persona cuya opinión, hasta hace poco, me significaba más que la de nadie.



"Lo sé," respondí, mis ojos se perdieron en el complejo entramado de la madera de su antiguo escritorio. ¿Había algo más para decir?



"¿Tu sabes que si se tratara de otra persona, los dos serian despedidos sin explicaciones?"



"Sí, señor. Lo hago".



El esperó y yo mire hacia arriba una vez más, el peso de sus pensamientos era visible en sus rasgos. Comenzó a remover una pila de documentos sobre su escritorio mientras consideraba sus siguientes palabras.



"No puedo permitir que Bella continúe trabajando para ti," dijo solemnemente, la firmeza en su tono no dejaba ninguna duda de que esto no era tema de debate. Me congele ante la realidad evidente de que a partir de este momento, Bella ya no trabajaría para mí.



"Como tú sabes, hay un nuevo Ejecutivo que comienza el próximo mes. Trabajo con él hace años y él ya ha sido aprobado por la Junta. Él va a necesitar una asistente". El hizo una pausa, asintiendo con la cabeza como si hubiera acabado de llegar a alguna decisión. "Hare todos los arreglos para que Bella sea transferida y espero, que nadie se dé cuenta de los motivos." Levantando la mirada hacia mí, continuó. "Si ella planea quedarse, desde ya."



Trague ruidosamente y encontré su mirada, sus últimas palabras me sacaron de mi estupor. Me miro y levanto las cejas, como sabiendo que sus palabras me habían impactado finalmente. Sentí que algo cambiaba dentro de mí, la vergüenza de decepcionar a mi padre era reemplazada rápidamente por el miedo de cómo ella podría reaccionar a esto.



Ella estaría devastada, de eso estaba seguro. ¿Pero ella no se iría... o si?



Vi como tomaba su teléfono. Asumí que le hablaba a su asistente, pero no escuche sus palabras silenciadas.



Mi cuerpo pareció hacerse de plomo, mis pies estaban plantados en el lugar mientras mi mente corría evaluando los posibles resultados. Tanto como odiaba que la verdad se hubiera sabido de esta manera, había algo liberador en que los otros finalmente supieran.



Debajo de la culpa y el temor, también había alivio; como si de repente se hubiera descargado un peso de mí. Finalmente podríamos avanzar; seguramente ella vería esto. No más ocultarse, no más salir a escondidas del departamento del otro a la madrugada. Le podría decir a todo el mundo que yo la amaba, podría sostener su mano, podría pedirle-



Una alegre voz familiar, llego desde el área de recepción, irrumpiendo mis pensamientos. Ella entro en la oficina, y mi cuerpo respondió a su presencia al instante. Sentí como mi respiración se escapaba y mis músculos se relajaban un poco; la fuerza que me había mantenido aquí inmóvil, finalmente empezaba a aflojarse.



Yo anhelaba abrazarla, incluso ahora. Yo anhelaba evitarle esto y aliviar el dolor con el que ella pronto seria confrontada. Mi mano se agito a mi lado, mis dedos picaban por sentirla, por

Entrelazarse con los suyos y afrontar esto juntos.



Ella cruzó la sala parándose a mi lado, el sonido de su vestido rozando sus hermosas piernas y su delicado aroma me alcanzaron antes que ella. Su mera presencia me tranquilizo, incluso aunque ella no lo supiera.




Sus ojos encontraron los míos, sus labios se convirtieron en una magnífica sonrisa que yo sabía que estaba dedicada solo a mí. Intente corresponderla, pero solo logre darle una, pequeña y apologética a cambio.



Ahora sus brillantes y hermosos bucles estaban sueltos y algo desarreglados, el resultado de mis manos codiciosas acariciando su cabello. Sus labios estaban rojos; su cuello cubierto por pequeños raspones de mi cara y mis dientes. El escote de su perfecto vestido blanco, ahora estaba arrugado, debido a mi necesidad desesperada de verla y tocarla. Estos detalles eran tan leves que estaba seguro que sólo alguien que la hubiera estudiado tanto como yo se daría cuenta, pero cuando encontré la mirada de desaprobación de mi padre, tuve la certeza de que él lo había notado también.



Su mirada se movió entre nosotros y la sonrisa desapareció.



"¿Sr. Cullen?" preguntó, sus ojos ahora estaban sobre mi padre.



Exhale profundamente, preparándome yo mismo para lo que estaba por venir.



"Bella" comenzó, su tono era profesional pero notoriamente apenado. "Estoy seguro de que estas al tanto de que tenemos un nuevo Ejecutivo, empezando el próximo mes".



"Sí, señor," contestó ella, y su confusión era evidente. Ella lo miro mientras el comenzaba a meter archivos dentro de su maletín, con los ojos centrados totalmente en la tarea.



"He decidido transferirte a su oficina".





                                               *~*~*~*~*~*





martes, abril 06, 2010

La Oficina - Capitulo 15: Murmullos


Capítulo 15: Murmullos

“¡Edward!”

Mi respiración se entrecorto en mi garganta y vi como sus ojos se abrían sorprendidos. Esto no podía estar sucediendo. Otro redoble de golpes me hizo saltar mientras que el puño de Emmett chocaba contra la puerta del apartamento.

“Edward, sé que estás allí dentro, pajero, oí como sonaba tu teléfono celular. No me voy a ir hasta que abras esta puerta.”

Me crispe al ver la mirada de pánico que estiraba las facciones de Edward. ¿Cómo es posible que esto esté sucediendo si hasta hace algunas horas, todo era perfecto? El miedo me paralizo, apretando mi pecho, y comprendí que yo necesitaba más tiempo. Yo había creído saber lo que significaría que los demás descubrieran lo nuestro. Aunque siempre supe que este día llegaría de alguna manera, era solo una vaga imagen del futuro en mi mente. Yo no estaba preparada todavía.

“Él lo dice de verdad.” La voz de Edward me trajo al presente y encontré su mirada. La tensión en su cuerpo era evidente por la forma en que sus dedos se apretaban casi dolorosamente en mi cadera. Él parecía aterrorizado. Tomando su cara entre mis manos, me incliné y presioné mis labios ligeramente contra los suyos. Sus ojos se cerraron y lo sentí relajarse levemente.

“Está bien. Yo iré a tu cuarto y esperaré allí mientras que tú hablas con él. ¿Te parece?”
“Pero, Bella. Yo no…”
Lo corté antes de que él pudiera terminar. “Está bien, Edward. De verdad.”

Él se quedo en silencio por un momento mientras una miríada de diferentes emociones cruzaba su cara y con un suspiro resignado, asintió con la cabeza y me ayudó a levantarme de su regazo. Cuando me volteaba para irme, me detuvieron sus cálidos dedos envolviéndose alrededor de mi antebrazo y me atrajo hacia el nuevamente. Inclino la cabeza, y su boca se pego a la mía. Su beso era hambriento, lleno del deseo y la desesperación que ambos sentíamos. Los golpes persistentes de Emmett y el sonido del teléfono celular de Edward en la mesa desaparecieron en el fondo mientras que me perdía en él. Levantándome en puntas de pie, intenté acercarme más, necesitando calmar el miedo cada vez mayor dentro de mi pecho. Sus fuertes brazos me cercaron firmemente, y sentí que me elevaba levemente del piso.
El beso cambio lentamente a algo más controlado. Él presionó sus labios ligeramente contra los míos y los mantuvo así unos momentos  antes de bajarme suavemente, mis pies se encontraron nuevamente con el fresco piso de madera. Sus ojos seguían cerrados mientras que él presionaba su frente contra la mía.

“¿Recuerdas lo que me pediste anoche?” Sabía sin necesidad de pensarlo a que se refería: mantenerlo entre nosotros.
“Sí,” susurré suavemente.
“Lo prometo. Mi respuesta es sí, por el tiempo que tú quieras. Solo recuerda eso.” La culpa me aguijoneo el estómago, y me pregunte si él hacía esto solo por mí.
“Yo no se…” comencé, sólo para ser interrumpida por otra ronda de golpes en la puerta y por la voz ahora obviamente enfadada de Emmett.

“Juro por Dios, Edward. Puedo oír tu maldito teléfono, y tu no vas ni al baño sin esa cosa.”

lunes, marzo 29, 2010

La Oficina - Capitulo 14: Avec toi, je suis enfin a la maison




Capitulo 14: Avec toi, je suis enfin a la maison

El sonido de los motores del avión giró alrededor  nuestro, la vibración constante junto con la relajante oscuridad de la cabina de primera clase se conjugaban para facilitar que mi cuerpo agotado descansara. No funciono. Quisiera mi cuerpo o no, no había forma de que mi mente pudiera relajarse. Unas tras otras, las imágenes oscilaban en mi cabeza como escenas de una película. Cada momento que pase con ella, no importa cuán inconsecuente me haya parecido en ese entonces, ahora estaba grabado a fuego en mi cerebro y se proyectaba detrás de mis parpados cerrados.

Los vi pasar en una acometida borrosa. Cuando la había visto por primera vez, sonriendo y riéndose, y volví a sentir el enorme impacto de saber que mi vida nunca más volvería a ser igual. Recordé la primera vez que me permití tocarla, mi mano arrastrándose hacia arriba de su muslo en esa sala de conferencias en penumbras, aprendiendo la insondable compleción de estar dentro de su cuerpo. Me reí de todas las veces que me mentí a mí mismo, pensando que si la tenía una vez podría pasar de ella para aprender luego, a partir del momento en que estuvimos juntos, que nunca tendría suficiente de ella. Mi pecho se apretó y me inundo la misma emoción que sentí esa noche en la piscina cuando recordé el momento exacto en que yo supe que ya no podía vivir sin ella.

martes, marzo 23, 2010

La oficina - Capitulo 13: Je Suis a Tois



Capitulo 13: Je sui a toi


Empujé suavemente el borde de la piscina con mis pies, y mi cuerpo se deslizo por la parte baja surcando el agua débilmente iluminada. Nadé más enérgicamente, empujando mi cuerpo al límite, con la esperanza de que el dolor en mis músculos extenuados por el ejercicio sería suficiente para distraerme del dolor constante que sentía en mi pecho. Necesitaba esto. Necesitaba el esfuerzo físico para dormir sin soñar nada esta noche. Necesitaba saber que volvería a mi cuarto tan agotada que tampoco notaria que estaba sola, que le había abierto mi corazón y finalmente le había confesado mis sentimientos, sólo para que él los desechara.
Repetí el proceso en el otro lado, hundiéndome  en lo más profundo de la piscina, esperando ahogar cada pedacito del dolor que sentía por su rechazo. Todo había sido perfecto, y yo todavía luchaba por aceptar que él básicamente, me había dejado. No sabía qué le había sucedido. Un minuto éramos felices, tan felices como podíamos ser dada la situación en la que nos encontrábamos,  y al siguiente… él se había ido.
Cuando dejamos nuestra reunión, los ojos que me miraban no eran los suaves y  amables a los que yo me había acostumbrado esta semana. Se veían fríos y distantes cuando él me dijo los planes que tenia para más tarde. Había hecho mi mejor esfuerzo para ocultar mi sorpresa y mi dolor, pero en mi interior había una batalla. ¿Qué había cambiado? ¿Qué había hecho mal? Esta chica dolida e insegura  no era la mujer que yo me enorgullecía de ser. Supe entonces, mientras que él se negaba a enfrentar mi mirada, que esto se había terminado.
Emergiendo a la superficie, me acosté de espaldas y dejé que el agua caliente sostuviera mi peso. Floté en el agua intentado poner en blanco mi mente por un momento mientras que observaba las estrellas en el cielo nocturno sobre mí. Era hermosa esta terraza, y me encontré deseando de nuevo haber podido compartirla con él.


Por primera vez desde esta mañana, pensé de nuevo en lo que había sucedido y en cómo me había sentido al despertar en sus brazos. 


Unos segundos después de despertarme, había sentido como me inundaba el pánico otra vez; salte fuera de la cama, necesitando un poco de espacio antes de enfrentarme con él. Mientras me deslizaba en mi bata y me dirigía al balcón me regañé una vez más por no ser lo bastante valiente como para hablar con él. ¿Tenía miedo de escuchar lo que él tuviera para decir? O quizás de lo que yo pudiera decirle. Quizás tenía miedo de aceptar mis propios sentimientos. Sabía que una vez que abriera esa puerta y finalmente lo reconociera, no habría forma de volver atrás.

Me había sorprendido al sentir sus brazos alrededor de mí, pero no me había sorprendido lo correcto que se sentía estar en ellos. Todo con él se sentía correcto, y eso hacía que la realidad de nuestra situación fuera mucho más dura de aceptar. Yo sabía desde el comienzo que él era totalmente inalcanzable para mí, y en aquel momento no me importaba. Nunca quise más de él. Ahora si quería.
“No estabas allí,” susurró mientras depositaba besos a lo largo de mi cuello.
“Lo sé,” Contesté, preguntándome si la culpa que sentía por ser tan cobarde me traicionaba en el sonido de mi voz. No había forma de que pudiera decirle porqué. Porqué cada mañana de esta semana me había arrastrado fuera de la cama, asustada de enfrentarlo, asustada de lo que pudiera ver cuando lo mirara acostado a un lado de mí. Me sentí agradecida de que no preguntara, y me derretí con sus caricias. Sus manos cabían perfectamente a lo largo de mi cuerpo, y no pude evitar el pequeño gemido que se me escapó cuando sus pulgares rozaron mis pezones.
Dejé que mis ojos se cerraran mientras grababa en mi memoria lo que posiblemente sería la vez última que estaría con el de esta manera.
“Eres tan hermosa,” me había dicho.  Yo había escuchado esas palabras antes, pero nunca había sabido realmente lo poderosas que podían ser. Él me hacía sentir hermosa. Nunca había sido tan abierta físicamente con otra persona antes, dejándolo explorar cada parte de mi cuerpo. Él me miraba siempre con asombro y fascinación, y nunca permitía que me sintiera avergonzada o tímida. Esperaba que él supiera cuánto significaba eso para mí.
Pasando mis manos perezosamente por la superficie del agua, recordé cuando estuve con él bajo la lluvia, disfrutando solo con la sensación de estar juntos. Pensé en cómo sus manos se habían movido a lo largo de mi cuerpo, deslizándose dentro de mi bata y acariciando mi piel desnuda. Me incliné nuevamente contra él, sintiéndolo duro y caliente contra mí. Su necesidad de mí parecía ser casi tan insaciable como mi necesidad de él. Sabía que no había tiempo. No podíamos seguir posponiendo nuestras responsabilidades para satisfacer esta pasión cada vez más grande entre nosotros. Así y todo, de nuevo me encontré incapaz de decirle que no.
Él me había tirado juguetonamente sobre la cama, tomándose apenas unos segundos para abrir mi bata antes de empujarse dentro de mí. Había sido suave y juguetón, tan diferente de cómo lo hacíamos generalmente. Él había besado mis ojos, mi nariz, y mis mejillas sin dejar una sola parte de mi cuerpo sin tocar. Me había susurrado cosas que yo no entendía, pero sin embargo las comprendía como si conociera cada palabra. Me juré a mi misma  en aquel preciso momento que un día aprendería francés. Y al final, cuando acabamos juntos, yo supe que sin importar dónde buscara, nunca encontraría esto otra vez.
Decidiendo que era hora de hacerle frente a realidad, me moví al borde de la piscina y salí de ella, inmediatamente agradecida por los grandes calentadores que rodeaban la terraza. Sobresaltada por el sonido de una garganta aclarándose detrás de mí, me voltee; shockeada de encontrarlo allí. Él quería hablar, explicarme que había sucedido, que era todo un malentendido. Él sentía la misma culpa y el mismo temor que yo.
Incluso cuando las yemas de sus dedos pasaron a lo largo de mi mejilla y su mano se envolvió en mi pelo, yo seguía intentando refrenarme. No podía terminar de encontrar las palabras para decirle que yo no podía hacer esto. Intenté luchar contra la agitación que sentía en mi estomago mientras que él me tocaba y con el dolor en mi corazón cuando él me dijo que me deseaba.
“Yo sé lo que quiero,” me dijo. “Te quiero a ti, pero no sé cómo hacerlo bien. Tenerte y hacer las cosas bien. Dime cómo, Bella.” Lo miré, viendo mis propias esperanzas y miedos reflejados en sus ojos. Yo también quería eso. Lo quería más de lo que había querido ninguna otra cosa antes, y cuando él me miro a los ojos y me dijo que yo lo tenía, me desarme.
Me puse en puntas de pie, y mis labios se encontraron con los suyos en un beso profundo, y necesario. No fue suficiente y en mi necesidad desesperada de confirmación,  yo había tomado el mando. Mis manos vagaron por su cuerpo, frustrándose rápidamente por la falta de piel que mis yemas anhelaban sentir. Tironee de su ropa y arranque sus botones en mi apuro por librarnos de las barreras entre nuestros cuerpos. Jadee cuando sentí sus manos calientes tomar mis pechos y me perdí aún más cuando lo escuche susurrar contra mi piel húmeda.
Nuestra ropa fue rápidamente arrancada, empujada y olvidada a lo largo del suave piso de madera. Lo necesitaba ahora y lo empuje hacia atrás, montando sus caderas a horcajadas mientras que él se hundía en el colchón. Mi boca se movió sobre cada pulgada de su cuerpo, necesitando grabar a fuego permanentemente el sabor y la sensación de él contra mis labios en mi cerebro. Levanté mi cuerpo sobre él, y ambos gemimos cuando lo recibí dentro de mí. Mis caderas oscilaron contra él mientras que él se elevaba hasta encontrarme, nuestros cuerpos se movían como uno. Me perdí en nuestra conexión, sintiéndolo en cada fibra de mi ser. Una ola de emoción comenzó a construirse en mi mientras la  perfección  del momento amenazaba con hacerme acabar. Lo sentí moverse repentinamente, sus brazos abrazaron mi cintura, y su cara se enterró contra mi pecho. Cada sentimiento y temor de los que yo había intentado esconderme brotaron  a la superficie, y no pude detener las lágrimas que se comenzaron a formar detrás de mis ojos cerrados. Susurré su nombre y envolví mi cuerpo alrededor de él, necesitando sentirlo más cerca.
“Oh Dios, Bella. Te necesito.” Sus palabras fueron simples, pero tocaron un lugar enterrado adentro de mí. Su mano se movió para acunar mi cara y gemí mientras que él me besaba los labios. Comencé a sentir que mi cuerpo se apretaba buscando algo que parecía estar fuera de mi alcance. Sus movimientos se aceleraron y rogué que él me dijera lo que yo necesitaba oír.
"Je suis à toi," murmuró contra mi oído repetidamente. Las palabras eran extrañas para mí pero la emoción detrás de ellas no lo era. Ellas derribaron la última pared, y en ese momento supe que no podría vivir sin él. El había cambiado mi visión del mundo y de mi misma, y yo sabía que nunca vería nada de la misma manera otra vez. Las lágrimas se deslizaron por mis mejillas cuando la intensidad de la conexión física y emocional me devoro. El sonido de su voz aterrada me trajo nuevamente mientras que él tiraba de mí, acunándome contra su cuerpo caliente.
Presionando mi cara contra su pecho, cerré los ojos, amando la forma en que se sentían sus dedos entrelazados con los míos. Él susurró palabras suaves contra mi pelo y en ese momento, perdida en el abrazo cálido de este hombre complejo y hermoso, el mundo me pareció perfecto.
“Ven abajo conmigo,” me dijo suavemente. Asentí, todavía mirando sus ojos cuando él tomo una respiración profunda. Pasaron varios minutos antes de que él hiciera un movimiento, incorporándose lentamente y tirando de mí con él. Desenredamos nuestros miembros, y sus ojos vagaron por el piso de la terraza en busca de nuestra ropa.
Nos vestimos rápidamente y yo mire hacia atrás mientras que él tiraba de mi mano hacia los elevadores. Estaba renuente a dejar este lugar perfecto y todo que había experimentado aquí. Pasamos a través de la elaborada puerta de hierro y entramos en el hotel, y juro que sentí el peso del mundo real clavarse en mí repentinamente. Sus dedos todavía estaban entrelazados con los míos, y me apretó contra él cuando las puertas del elevador se cerraron detrás de nosotros.
Le besé el cuello suavemente, y animada por el suave gemido que emanó de su garganta, me puse en puntas de pie y rosé mis labios contra los suyos. Su mano libre fue a mi pelo, inclinando mi cabeza mientras que él profundizaba nuestro beso. Yo era apenas consciente de que el elevador alcanzaba nuestro piso cuando él me abrazo apretándome contra su pecho, sus labios nunca dejaron los míos. En un movimiento no característico, él continuó besándome mientras que caminábamos por el pasillo. Nos topamos con la pared y él sonrió contra mis labios mientras que tomaba mi llave electrónica de mi mano y luchaba para conseguir abrirla. Tropezamos en el cuarto, rompiendo nuestro beso solamente por el tiempo que a él le tomo colocar el cartel de no molestar fuera de la puerta.

*~*~*~*~*

Cuando abri los ojos, me lleno inmediatamente una sensación de que algo no andaba bien. Recorrí con mi mano a lo largo de las sabanas en un intento de asegurarme que él estaba allí, sólo para encontrar su lugar vacío al lado de mí. El cuarto estaba oscuro y me estire para tomar mi teléfono en la mesa de noche para ver la hora, 2:43 a.m. Me incorporé y froté mis ojos, intentando centrarme en el cuarto alrededor de mí y me sentí aliviada cuando vi un haz de luz que se filtraba hacia fuera debajo de la puerta del cuarto de baño. 
 Cálmate, Bella. El solo está en el baño.
Me acosté contra las almohadas, y tiré de la sabana hasta mi barbilla,  intentando sacudir la sensación inquietante con la que me había despertado. Me había superado el miedo inexplicable de que él se había ido en algún momento durante la noche. A pesar de todo lo que había sucedido en la piscina, no podía sacudir este miedo de que él comenzara a alejarse otra vez de mi, y no tenía idea de cómo podría manejarlo si él lo hiciera.
Eche un vistazo a la hora otra vez,  y gemí. Dentro de cuatro horas y ocho minutos estaríamos en un avión de camino a casa. Casa. Una palabra que solía llenarme de una sensación de comodidad y seguridad, ahora hacía que mi estómago se apretara de pánico y ansiedad. La vuelta a casa significaba volver a una vida que podría perfectamente romper la conexión que habíamos compartido toda la semana. Mi estómago se revolvió como hacia siempre que ese pensamiento cruzaba mi mente. Podía intentar apartarlo, para lo que sirviera, pero eso no cambiaria el hecho de que mañana a esta hora estaría en Chicago, en mi propia cama. Sola.
Rodé de lado y apreté la almohada contra mi cuerpo, buscando comodidad. Su almohada. Mis ojos se cerraron por voluntad propia y me pregunte brevemente si podría llevármela sin que lo notaran. Casi me reí de lo ridículo de esa idea y mire hacia la puerta del cuarto de baño, intentando concentrarme en cualquier ruido que pudiera oír viniendo desde dentro. No escuche ninguno.
Continué yaciendo allí, tomando su almohada mientras que mis ojos comenzaron a ponerse más pesados. Quise esperarlo. Sabía que era tonto, pero necesitaba el reaseguro de su cuerpo cálido junto al mío y la sensación de sus fuertes brazos envueltos alrededor de mí. Suspiré y sonreí levemente imaginando que el me estaba abrazando, y que me susurraba que todo esto era real y que nada cambiaría por la mañana. Después de un rato, mis ojos se cerraron y me deslicé nuevamente dentro de un sueño inquieto.
Un tiempo después, me desperté otra vez, encontrando que todavía estaba sola. Rodé de lado rápidamente y mire la hora, las 3:14 a.m. ¿Qué? Hurgue torpemente en la oscuridad, y me puse la  primera cosa que encontré y caminé al cuarto de baño.
“¿Edward?” Ninguna respuesta. Golpeé suavemente. “¿Edward?” Un gemido y un movimiento de arrastre suave sonaron del otro lado de la puerta.
“Solo vete.” Su voz era ronca y resonó entre las paredes del cuarto de baño.
“¿Edward, estas bien?”
“Estoy un poco descompuesto. Estaré bien, vuelve a acostarte.”
“¿Te puedo alcanzar algo?” Pregunté.
“Estoy bien. Por favor, solo vuelve a la cama.”
“Pero”
“Bella,” él gimió, obviamente molesto por mis preguntas.
Okay. Me voltee, insegura sobre qué hacer, y combatiendo una inquietante sensación de intranquilidad. ¿Él alguna vez se enfermaba? En un año, nunca lo había visto más que con la nariz congestionada. Era obvio que él no me quería merodeando tras la puerta, pero no había forma de que yo pudiera volver a dormirme. Caminando de nuevo a la cama, enderecé las mantas y me dirigí hacia la sala de estar de la habitación. Tome una botella de agua del mini bar y me senté en el sofá.
Si él estaba enfermo, quiero decir realmente enfermo, no había forma de que pudiéramos tomar nuestro vuelo en un par de horas. Sabía que era incorrecto y me sentí horrible por siquiera pensarlo, pero no podía evitar la sensación de felicidad que me inundo repentinamente. No teníamos que irnos. No todavía al menos.
Sintiéndome más tranquila, aunque levemente culpable, encendí la TV y comencé a cambiar los canales. Infomercial. Película Mala. “Nick at Nite”. Ahh, “El mundo según Wayne”. Me senté  nuevamente en el sofá, doble las piernas debajo de mí y me preparé para esperar. A mitad de la película, oí correr el agua en el cuarto de baño. Me incorporé y me quede escuchando pues era el primer sonido que había oído adentro durante una hora. La puerta del cuarto de baño se abrió y volé del sofá, asiendo otra botella de agua antes de entrar en el dormitorio.
“¿Te sientes mejor?” Pregunte preocupada.
“Sí, mucho mejor. Creo que ahora solo necesito dormir,” me contestó mientras se subía nuevamente a la cama, enterrando su cara en la almohada.
“¿Qué… que te paso?” Coloqué la botella de agua en la mesa de noche y me senté en el borde de la cama a su lado.
“Fue solo mi estómago. Creo que fue el sushi.” Sus ojos estaban cerrados e incluso con la débil luz que venía del otro cuarto, podía notar que él se veía destruido. Él se apartó de mí levemente pero no hice caso de eso, y coloque una mano en su pelo y la otra en su mejilla. Su pelo estaba empapado y su cara pálida y húmeda, y a pesar de su reacción inicial, él se inclinó sobre mi mano.

“¿Por qué no me despertaste?” Pregunte suavemente, acomodando algunos mechones húmedos lejos de su frente.
“Porque lo último que quería era tenerte a ti allí viéndome vomitar,” contestó él casi gruñón, y yo rodé mis ojos, ofreciéndole la botella de agua.
“Habría podido hacer algo. Tú no tienes que ser un súper-hombre,” lo embrome, aliviada cuando él rodó sus ojos hacia mí.
“No quise despertarte.” Él me miro por un momento antes de mirar hacia abajo. “Tenemos un vuelo dentro de un par de horas y tú necesitas dormir.”
“No,” insistí, sacudiendo mi cabeza y tirando de la manta para cubrirlo mas con ella. “No vamos a ningún sitio. Tu solo trata de descansar un poco y yo me ocupare de todo lo demás.” Me sorprendió que él no discutiera y que asintiera renuente con su cabeza.
“Bueno, gracias por no ser testarudo.” Él masculló algo bajo su respiración y rodó de lado, durmiéndose casi inmediatamente.

Tome mi Blackberry  y la llave de su cuarto del aparador, y estaba a punto de salir al vestíbulo cuando noté lo que traía puesto: su camisa de anoche. Solamente su camisa. No podía ir a su cuarto y buscar su maletín vestida de este modo. 

Hurgue dentro en mi maleta hasta que encontré un par de shorts de un pijama y me los puse. Con suerte nadie estaría en el pasillo a esta hora. Mire arriba y abajo del gran vestíbulo antes de salir del cuarto e hice una línea recta hasta su puerta. Dios, ¿por qué me sentía como si estuviera cometiendo un crimen? Abrí rápidamente su habitación, tome su maletín, artículos de tocador, y una muda de ropa limpia. Me dirigí otra vez hacia mi cuarto e hice mentalmente una lista de todas las cosas que necesitaría hacer. Esto era en lo que yo me destacaba, estar a cargo y hacer planes. Con suerte ésta sería la distracción que yo necesitaba hoy para mantener mi mente ocupada.
Entonces  entré en mi cuarto, coloqué su maletín en la mesa y llevé su ropa conmigo hacia el dormitorio. El sonido de su respiración profunda me recibió y no pude resistirme al impulso de recorrer con mis dedos su cabello y depositar un beso en su frente. Él se sacudió levemente y yo me tire rápidamente hacia atrás, no queriendo despertarlo. Deje su ropa en el cuarto de baño, tomé lo que necesitaba y comencé a trabajar.
Cambiar nuestro vuelo resulto ser más difícil de lo que me había imaginado originalmente. Entre una reunión que no podía cambiarse con tan corto aviso y una tonelada de vuelos reservados, nuestra única opción era volar esta noche. Reserve el vuelo y rogué que él estuviera en lo cierto y solo hubiera sido algo que comió y le cayó mal. Para las 8:30, había cambiado la hora de todo lo que se podía cambiar, había hablado con el hotel sobre nuestros cuartos e incluso hice una llamada a Esme para descubrir algunas de las cosas preferidas de Edward cuando estaba enfermo. Tal como lo sospechaba, la última vez que ella recordaba haber podido mimarlo con sopa de pollo con tallarines y paletas, él todavía usaba aparatos de ortodoncia. Le había encantado oír de mí, y tuve que tragarme la culpa que sentí cuando ella me preguntó si él se estaba comportando. Le aseguré que todo estaba muy bien y que él sufría solamente de un malestar estomacal. Le dije que estaríamos en casa mañana por la mañana y que sin falta haría que él la llamara luego.
Lo oí el moverse un par de veces más cuando él iba de la habitación al cuarto de baño, pero durante las siguientes horas, sus viajes se hicieron menos frecuentes. Comprobé su estado a menudo, cerciorándome de que él no estuviera demasiado caliente o que no tuviera frío y que  bebiera suficientes líquidos, pero fuera de eso, le di el espacio que él necesitaba. Él parecía especialmente agradecido por eso. Yo quería reconfortarlo y pasar hasta el último minuto que pudiera a su lado, pero también entendía su necesidad de no verse débil frente a mí.
Con la lista de artículos que había conseguido de Esme en mano, caminé dentro del dormitorio a oscuras para cambiarme  y para comprobar que él estuviera bien una última vez antes de irse. Me sorprendió encontrarlo sentado al borde de la cama con los ojos fijos en el piso. Él parecía estar perdido profundamente en sus pensamientos, pero cuando yo entre levantó su mirada para buscar la mía y la esquina de su boca se levanto levemente en una sonrisa. Cruzando el cuarto, me paré con mis pies justo delante de los suyos. Lentamente, él se estiro y apoyo su mano vacilante en mi cintura. Nos quedamos en silencio mientras que sus pulgares dibujaban pequeños círculos a lo largo de mi abdomen y su otra mano se movió hacia mi cadera. Tiró lentamente de mí para acercarme más, sus ojos estaban enfocados atentamente en los dibujos que él hacia sobre mi camisa.

“Me gusta cómo te ves con mi camisa,” dijo reservado. Los bordes de su sonrisa se elevaron un poco más, algo que cualquier persona que no hubiera estudiado cada uno de sus gestos habría pasado por alto.
“Gracias,” Susurré. “También  a mí me gusta.” La tranquilidad del cuarto se envolvió alrededor nuestro, el único ruido era el sonido de sus dedos acariciándome sobre la tela y nuestra respiración suave. Él miro hacia arriba finalmente, y me dolió el pecho de ver cuán cansado parecía. Acaricie ligeramente el pelo de su frente, amando la forma en que los suaves mechones de su cabello se deslizaban a través de las yemas de mis dedos.
“Gracias, Bella.” Sus palabras eran sinceras y gentiles, y las acepté sin cuestionar, permitiéndonos disfrutar de este pequeño momento juntos. Sus manos parecían temblar levemente mientras que él las deslizaba hacia mi espalda baja antes de envolver sus brazos totalmente alrededor de mí. Caminé entre sus piernas, y mis brazos lo cercaron cuando él reclinó su mejilla contra mi estómago. Suspiró profundamente y me incliné, besando su pelo. No quisiera irme nunca.
“Te lo mereces.” Conteste suavemente apoyando mi mejilla contra su cabeza, amando la forma en que él apretó más su abrazo. “¿Te sientes mejor?”
“Mucho,” contestó él.
“Te ves tan cansado,” susurré mientras comenzaba a acariciar el cabello de su nuca con mis dedos. Su cuerpo pareció relajarse más contra mí y sonreí al descubrir que estaba aprendiendo la forma de reconfortarlo.
“Lo estoy,” afirmó con un cabeceo y un suspiro.
Renuente, me alejé y puse mis manos en su cara. “Necesito correr hasta la tienda, así que quiero que duermas un poco más.” Podía ver que él estaba a punto de protestar y sacudí mi cabeza. “¿Por favor? Ya me he encargado de todo. Lo único que tienes que hacer es acostarte. ¿Te puedo alcanzar algo antes de irme?”
“No, solo voy a dormir… o a vomitar. Luego te digo.”
“Bueno, gracias por compartir,” me rei, aún poco dispuesta a moverme de su lado.
“¿Prometes ponerte mi camisa otra vez cuando vuelvas a casa?” Sus dedos jugaron con la parte baja de la camisa, tocando donde habría estado cada uno de los botones que faltaban. Mi estómago se agitó con el uso de la palabra ‘casa’.
“Bueno… si eso te hace sentir mejor,” Contesté sugestivamente con un pequeño encogimiento.
“Lo hará.” Él sonrió abiertamente hacia mí y mi agitación se intensificó. Dios, esa sonrisa siempre me desarma. Con las piernas tambaleantes, tiré lejos de él para ir a cambiarme, consciente del hecho de que él miraba cada uno de mis movimientos.
Recolectando mi ropa, me deslicé en el cuarto de baño y me vestí rápidamente con un par de pantalones de jogging, una remera y la chaqueta que hacia juego. Tiré mi pelo hacia arriba y opté por usar anteojos en lugar de mis lentes contactos. Cuando volví al dormitorio, puse su camisa a los pies de la cama y lo miré mientras que me calzaba las zapatillas deportivas. Él parecía haberse quedado dormido otra vez, y luché conmigo misma para no volver sobre mis pasos y darle un besito de despedida. Quizás el salir un poco fuera una buena idea. Coloqué su teléfono celular cerca de la cama, cerciorándome de que estuviera en la función de vibrar, y con una última mirada, caminé en silencio fuera del cuarto.


No me tomo demasiado tiempo encontrar una tienda y comprar todo lo que necesitaba. En el plazo de veinte minutos estaba de vuelta en el hotel. El sonido de mi teléfono celular que sonaba dentro de mi bolso me asustó y me apresure a atenderlo, pensando inmediatamente en que Edward me necesitaba. Eché un vistazo al identificador de llamadas y me sorprendido un poco ver que era Carlisle quien llamaba. Tragué saliva mientras me preparaba para hablarle.
“¡Bella!” Su voz exuberante sonaba a través del teléfono y me dividí entre la alegría de escucharlo y la preocupación de que él se diera cuenta de todo a través de mi voz.
“Hola, Carlisle,” Contesté, intentando sonar alegre.
“Escuche que mi hijo se está sintiendo un poco descompuesto hoy”. Yo no pude evitar sonreír ante el amor subyacente y el tono paternal de su voz.
“Sí, pero no te preocupes por nada, yo estoy cuidando de él. Edward ahora está durmiendo, yo salí a comprar algunas de las cosas que Esme sugirió.”  Las palabras estaban fuera de mi boca antes de que yo siquiera pudiera pensar en lo que decía.
“¿Bella? ¿Acabas de llamarlo Edward?” Mierda. Me quede en silencio por un momento, regañándome por ser una terrible mentirosa.
“Sí, a decir verdad, lo hice.”
“Estoy tan orgulloso de ustedes dos, Bella. Sabía que el verse forzados a pasar más tiempo juntos sería una cosa positiva. ¿Acaso no te lo dije? Si ustedes dejaban de pelear por cinco minutos,  se darían cuento de cuan parecidos son realmente.” Dios. ¿Podía esto ponerse peor?
“Es cierto, tu lo dijiste, Carlisle. Y tenías razón. Nosotros nos hemos llevado muy bien esta semana,” Contesté, rogando que mi voz no me traicionara.
“Bueno. Esperemos que esto continúe así. Tu cuídate mucho y dile a Edward que hablare con el pronto.”
“Lo hare Carlisle,” Dije reservada.
“Adiós, Bella.” Colgué el teléfono mientras le dejaba el auto al valet del hotel, sintiéndome peor de lo que hubiera esperado. Una mentira más.
Haciendo mi mejor esfuerzo para poner una expresión alegre en mi cara, entré en la habitación, contenta de escuchar la TV encendida en el dormitorio.
“Hola,” Dije, incapaz de ocultar mi sonrisa cuando lo vi sentado contra el respaldo de la cama.
“Hey,” contestó el. Y yo no pude evitar inclinarme para depositar un pequeño beso en su cabeza antes de apoyar mi bolso en la cama  y quitarme la chaqueta. Él olía maravillosamente, y el aroma de su jabón y champú llenaba el cuarto.
“Te ves mejor.”Él se había duchado y ahora usaba la parte inferior del pijama que yo le había traído.
“Me siento mejor.”Dijo elevando su brazo, y yo no pude evitar reírme mientras él me entregaba su camisa. “¿Recuerdas?”
“¿Cómo podría olvidarme? Toma, come algo mientras me cambio,” Dije mientras que vaciaba mi bolso delante de él. Mire hacia arriba para encontrarlo mirándome fijamente. “¿Qué? ¿Olvidé algo?”
“¿Cómo supiste que traerme?” Pregunto, mirando los artículos delante de él con una expresión confusa.
“Hablé con tu mamá esta mañana. Francamente, ella estaba sorprendida de oír que el super-hombre estaba enfermo. A propósito, ella menciono que tu no la has llamado en dos semanas.” Comencé a sentirme incómoda bajo su escrutinio. “¿Acaso hice mal?”
“Es solo que yo no puedo creer que tu llamaste a mi mamá,” contestó reservado. “Te lo agradezco.”
“No fue nada.” Le conteste, encogiéndome de hombros  y tomé la camisa de él, un poco incomoda por su mirada. Caminé dentro del cuarto de baño y me cambié, poniéndome su camisa nuevamente y me prepare mentalmente para intentar tener una conversación real con él. Volví al cuarto, y vi que él había abierto el jugo y que comía uno de los helados. Estaba indecisa sobre donde sentarme cuando él dio unas palmaditas a un lado de la cama. Me senté, apoyando mi cabeza contra el respaldo, y tomé el helado que él me ofrecía.
“Bueno, ya me he ocupado de la mayor parte de las cosas pendientes. Tenemos un vuelo esta noche a las once si tú te sientes lo suficientemente bien para tomarlo y cambie  la hora todo lo demás menos de la reunión para firmar los papeles mañana por la noche en Jem Co.” Él asintió lentamente y parecía pensativo. “¿Qué estamos mirando?”
“‘Clerks’, ahora están en una pausa publicitaria,” contestó, todavía sin mirándome.
“Genial. Esa es una de mis películas preferidas,” Dije mientras me acomodaba entre las almohadas nuevamente.
“Lo sé. Tú la citabas el día que te conocí.”
“En realidad, estaba citando ‘Clerks 2’.”Aclaré, y después me quede en silencio. “Espera, ¿tú te acuerdas de eso?”Me di vuelta hacia él, sorprendida de que él recordara cualquier cosa de nuestra horrible primera reunión.
“Por supuesto que me acuerdo de eso.”Su cabeza estaba inclinada hacia abajo y el arrepentimiento era claro en su voz.
“Pero…” Me quede en silencio, incapaz siquiera de formar las palabras que quería decir.
“Lo sé,” dijo mientras me miraba, dolor y remordimiento evidentes en sus rasgos. “He sido un bastardo contigo, Bella.” 

Estirándose, él tomó mi mano, entrelazando sus dedos con los míos. Su mirada estaba trabada en nuestras manos unidas, su pulgar se movía en pequeños círculos a través de mi piel. “Yo… cuando pienso en cómo solía…" Se quedo callado, aparentemente incapaz de acabar su discurso. Continué mirándolo, movida más allá de sus palabras por su admisión. Esto era… totalmente inesperado.
“Ambos lo hicimos, Edward. Está bien. Fue tanto tu culpa como la mía.”  Él entonces me miraba, y la intensidad de sus ojos envió un temblor a través de mí. “Verdad.” Él asintió y se dio vuelta de nuevo hacia la TV. Sabía que había mucho más que nosotros necesitábamos decir, pero no pude evitar el sentirme levemente orgullosa de lo que, en mi opinión, era una admisión enorme. Caímos en un silencio cómodo a medida que continuábamos mirando la película. Reímos en las mismas escenas y cambiamos lentamente la posición de nuestros cuerpos hasta que nuestros brazos estaban presionados uno contra el otro. En determinado momento, mi cabeza cayó sobre su hombro y yo cerré los ojos, después de algunos minutos él apoyo la suya sobre la mía. Por la esquina de mi ojo eché un vistazo al reloj en la pared y  suspire internamente mientras calculaba mentalmente las horas que me quedaban con él.

Mi estómago gruñó, y me di cuenta que hoy no había comido nada. “¿te parece que podrías comer algo más que helados?”Pregunte mientras me movía renuentemente lejos de él, para tomar el menú del servicio de habitación del aparador.
“Probablemente podría comer algo ligero,” contestó. “Han pasado varias horas, así que ya debería estar bien.” Miramos las opciones y yo hice el pedido, una ensalada de pollo para mí y sopa de pollo para él. Comenzamos otra película mientras esperábamos, resulto una decisión fácil pedir ‘Shaun of the Dead’ del menú de pantalla. Para cuando un golpe en la puerta señalo que nuestro almuerzo había llegado, me sorprendió notar que nuestros cuerpos habían gravitado nuevamente uno hacia el otro, y ahora mis pies desnudos se encontraban entrelazados con los suyos debajo de las sabanas.
Comimos en un silencio amigable y continuamos mirando la película. A la mitad de esta me oí la voz de Edward, “¿Bella? ¿Cuál es tu película preferida?”Me di vuelta hacia él, sorprendida por la pregunta.
“Bueno,” Comencé. “Tiendo a preferir las comedias”. Del estilo de Clerks, Tommy Boy, Shaun of the Dead, Hot Fuzz, Clue. Pero si tuviera que elegir mi película preferida de todos los tiempos sería probablemente Rear Window.”
“¿Por Jimmy Stewart o Grace Kelly?”Sonreí, algo sorprendida de que él la conociera.
“Ambos, pero probablemente más por Grace Kelly.”
“Me lo imaginaba. Tú tienes un estilo similar al de Grace Kelly.” Su mano subió y estiro un mechón de cabello que se había escapado de mi colita. Yo nunca había sido del tipo de chica que se ruborizara, pero baje la mirada y sentí como el calor inundaba mis mejillas. “A excepción de tu boca sucia, claro está…”agregó. Levante la vista mirándolo con fingido enojo en mi cara.
“Muy gracioso, idiota.” Dije mientras golpeaba su brazo. Él se rió entre dientes, obviamente muy satisfecho de sí mismo. “Sabes, si tu cerraras de vez en cuando la tuya estarías muy cerca de ser jodidamente perfecto. Te diré que incluso he considerado llevar un rollo de cinta en mi bolso.” Eche una galletita dentro de mi boca masticándola ruidosamente y él me miro por un momento antes de romper en la carcajada  más sexy que yo hubiera oído nunca antes. Sí, ése sin dudas, se convertiría rápidamente en mi sonido preferido.
“Oh, no lo sé. Creo que a ti te gustan algunas de las cosas que salen de mi boca. ¿Cierto, ma petite chèrie?” Él se inclinó hacia mí y recorrió el largo de mi cuello con su nariz. Dios, que bastardo adulador.
“No estás jugando limpio,” Suspiré, sintiéndolo reír suavemente contra mi piel.
“Lo dices como si eso fuera algo malo.” Ahora se había dado vuelta totalmente hacia mí, con sus piernas enredadas en las mías y su mano apoyada sobre mi muslo desnudo. Mi respiración se agitó levemente cuando sus labios rozaron el lóbulo de mi oreja. “Ok, ok,” dijo aun riéndose, mientras se alejaba un poco de mi, reclinando su cabeza en la almohada. “¿Color preferido?”
“No tan rápido, tu aun no me has dicho tu película preferida.” Ahora yacíamos de lado uno frente al otro, y noté que el color había vuelto a su rostro, felizmente.
“Oh, ¿estamos tomando turnos ahora?” Se rió, y su sonrisa se amplió en sus facciones.
“A menos que pienses en algo más para hacer.” Él levantó sus cejas hacia mí y yo hice mi mejor esfuerzo para no hacer caso de eso.
“Bueno, para ser honesto, me gustan todas las películas que tu nombraste.” Lo mire shockeada.
“¿En serio?”
“¿Por qué te sorprende?”Él movió el brazo que tenía escondido debajo de la almohada y sus dedos comenzaron a jugar distraídamente con los mechones de mi cabello.
“No lo sé, yo asumí que sería alguna película artística.” Él rió otra vez y yo sonreí ampliamente ante ese sonido.
“Disfruto también de las películas artísticas,” comentó.  “Pero me encantan las viejas comedias también. Okay, mi turno, ¿color preferido?”
“Probablemente el rosado.”
“Bueno esa es una respuesta perfectamente aceptable y típica de una chica.” Me embromó, mientras nuestra película quedaba totalmente olvidada.
Lo mire, levantando una ceja ante su comentario. “¿Color preferido?” Su mirada se movió detrás de mí mientras él pensaba.
“Hmmm….yo creo que iré con…cualquiera que sea el color de tu ropa interior que este en mi bolsillo al final de la noche. Ese sería mi color favorito.”
“Oh por Dios,” Gemí, sin siquiera intentar ocultar lo ridícula que me parecía esa respuesta.
“¿Qué? Ése es mi color favorito.” Él podía ver que yo todavía esperaba. “Está bien, azul,” acepto finalmente.
“Bueno, esa es un respuesta perfectamente aceptable para un chico,” Lo Embromé en respuesta. Él se rió otra vez y me sorprendió lo fácil  que estaba resultando esto, nosotros dos solo charlando. “¿Edward?” Dije, intentando sonar indiferente. “¿Dónde están?” no pude esconder el interés en mi voz mientras le preguntaba.
“En un lugar seguro.”
“¿Puedo verlas?”
“No.”
“¿Por qué?” Pregunte, achicando mis ojos desconfiada hacia él.
“Porque tu intentaras llevártelas.”
“¿Para qué las querría devuelta? Están todas rotas.” Él hizo muecas hacia mí pero no me respondió.
“¿Por qué las guardas de todos modos?” Él me estudio por un momento, obviamente considerando su respuesta. Finalmente, se levantó sobre su codo y acerco su cara a la mía. Acaricio mi mejilla con el reverso de sus dedos muy suavemente antes de apoyar sus labios sobre los míos en el más suave de los besos.
Retirándose, él miro fijamente mis ojos, “Por la misma razón que a ti te gusta que lo haga.” Mi pulso se acelero inmediatamente y yo despeje mi garganta.
“¿Te puedo preguntar algo?” Él asintió y continué. “Dime sobre tu tatuaje” Mi dedo resbaló bajo su pecho desnudo hasta el borde de su tatuaje que se colaba hacia fuera sobre sus pijamas. Sonreí cuando él tembló levemente.
“No es realmente una historia muy interesante. Yo tenía veintiún años y acababa de mudarme a París. De hecho fue la primera semana en que llegué. Amaba estar allí. Me habían ofrecido una oportunidad asombrosa, viví en una ciudad hermosa, y era todo que había esperado que fuera. Pero pronto me encontré dudando de mi decisión. Extrañaba a mi familia y me preguntaba si habría hecho la elección correcta separándome de ellos y mudándome al otro lado del mundo solo para probar que podía triunfar por mi cuenta. Caminaba calle abajo un día, sintiéndome confundido y realmente pensando en volver a casa y de pronto llegue a este pequeño café llamado ‘Le Cafe du Coeur’. Me senté y sonaba de fondo una canción de Edith Piaf, llamada  ‘Je Ne Regrette Rien’. Tuve una reacción tan visceral al escuchar la letra; No podría describírtelo…solo puedo decirte que conecto conmigo. Supe en ese preciso momento que significaba algo, esa era la forma en que necesitaba vivir mi vida; haciendo que cada decisión cuente y que cuando mirara atrás, sabría que todo había sucedido por una razón. “Je Ne Regrette Rien, significa ‘No Me Arrepiento de Nada’.”
“Creo que es una historia hermosa.” Dije, totalmente embelesada con la imagen de un Edward joven, solo y dudando de su decisión de dejar a su familia para valerse por si mismo. Él asintió. “¿Y es eso verdad?¿Así es como vives tu vida?.”
“Si. No me arrepiento de nada de lo que sucedió en mi vida, ninguna de las decisiones que tome.” Entonces  puso su mano en mi cara. “No me arrepiento de nada de lo que ha sucedido entre nosotros. Quiero que tú sepas eso.” Sus dedos resbalaron suavemente a través de mi hombro y bajo mi brazo. Él tomó mi mano en las suyas, colocando su palma contra la mía. Seguí su mirada hacia nuestras manos y observe mientras que él entrelazaba lentamente nuestros dedos. “Je Ne Regrette Rien. No me arrepiento de esto, Bella.” Él trajo nuestras manos unidas a su boca y puso un beso suave en el reverso de mi mano. ¿Cómo diablos podía el hacer que algo tan casto como un beso en mi mano resultara tan intimo? No pude evitar el suave gemido que se me escapó y él se rió reservado, dejando otro beso suave y persistente allí.
“Amo tener ese efecto sobre ti.” Me había puesto un poco incoherente para ese momento y simplemente asentí. “Bella, ¿has estado alguna vez en París?”
“No,” Contesté, sacudiendo mi cabeza.
“¿Crees que alguna vez querrías ir?”
“Seguro. Si aparece la oportunidad alguna vez, me encantaría ir.” Él asintió, pero no dijo nada mas sobre el tema. Continuamos hablando por horas, deteniéndonos eventualmente para ordenar la cena e incluso para mirar otra película. En cierto punto, me quede dormida y desperté con el sonido de la alarma de mi teléfono. Estirándome, lo tome y lo apague, notando cómo se había sumido el cuarto en la oscuridad. Lo mire dormir a mi lado y comprendí  con una sensación de hundimiento en mi pecho que nuestro tiempo se había acabado. No podía creer que en esas pocas horas que pasamos hablando, yo no había ni una sola vez en que íbamos a volver a casa. Ahora sin embargo, podía sentir como el pánico comenzaba a arraigarse. Me deslice de la cama caminando hacia el cuarto de baño y salpiqué un poco de agua fría en mi cara. No había forma de ocultarse de la realidad, ahora era inevitable. Encendí algunas luces, y volví lentamente a la cama para despertarlo. Él se revolvió y sus ojos se abrieron. Parecía confuso al principio mientras me miraba, pero supe el momento en que la comprensión amaneció en él.
“¿Ya es hora?” pregunto, y yo solo asentí en confirmación. Él se incorporó e hizo pivotar sus piernas fuera de la cama, pasando sus manos a través de su pelo.
“Voy a ducharme y a alistarme.” Mi voz sonó hueca y sin vida, resultando extraña hasta a mis propios oídos. La sensación en el aire era pesada y asfixiante.
“Yo iré a mi cuarto y hare lo mismo.” Volteándome, entré al cuarto de baño, y cerré la puerta detrás de mí. Cerrando los ojos, recliné la frente contra la madera fresca, y escuche mientras que él se movía alrededor para conseguir vestirse y eventualmente paso por el cuarto de baño de camino hacia la salida. Sentí sus pasos a través de la alfombra y note que se quedo parado del otro lado de la puerta. Algo la rozo del lado de afuera, y no pude evitar imaginar que era su mano apoyándose en la puerta que nos separaba. Lo oí suspirar y alejarse, seguido pronto por el sonido de la puerta cuando él la cerró detrás de sí.
El silencio alrededor de mí era ensordecedor y supe que estaba sola ahora. No pude detener el sollozo que se desgarró a través de mi garganta mientras que me hundía de rodillas sobre el piso del cuarto de baño. Los sollozos incesantes atormentaron mi cuerpo y lagrimas calientes fluyeron libremente bajo mis mejillas cuando entendí que el hombre que amaba acababa de irse. Intente recordarme a mi misma que él era un mujeriego y que no era nada bueno para mí, que él era inalcanzable y que nunca podría ser mío, pero nada de eso me importaba. En algún momento, le había dado mi corazón y ahora sabía que nunca lo recuperaría.
No sé por cuánto tiempo me quede sentada allí, pero las lágrimas pararon eventualmente, y yo emergí de la bruma el tiempo suficiente para notar que todavía me encontraba sentada en el piso de mármol frío con los brazos envueltos firmemente alrededor de mí. Estaba agradecida del entumecimiento que me embargaba cuando me puse de pie y abrí la ducha. Me moví con los movimientos de conseguir listos, apenas conscientes de mis alrededores. Hice todo lo que debía para alistarme en medio de un trance, mientras que recolectaba todas mis cosas y las ponía en mi maleta. Cuando hube empacado todo me senté al borde de la cama y mire el equipaje que se encontraba en la esquina del cuarto. Se burlo de mí, representando todo lo que dejaría atrás. Su presencia parecía crecer en la calma del cuarto, mofándose de mi.
Todavía felizmente entumecida por la pena, imágenes vedadas pasaron por mi mente. Entre ellas, vi su sonrisa en el aeropuerto. Oí su voz cuando él me dijo que me deseaba. Vi cuan hermoso era él cuando cubría mi cuerpo con el suyo. Lo vi reír cuando él me embromaba juguetón. Un recuerdo se destacaba sobre el resto, algo tan trivial que a cualquier persona le parecería sin sentido. Cerrando los ojos, dejé que la imagen de un cuarto a oscuras llenara el vacio detrás de mis parpados cerrados. Dejé que el sonido de él diciendo mi nombre me embargara, recordando cómo me había sentido al oírlo susurrarlo contra mi piel mientras que él me abrazaba en esta misma cama.

Un golpe sonó contra la puerta y me puse de pie, alisando mi falda antes de atender. Tome  una respiración profunda, y la abrí para encontrarlo parado en el vestíbulo. Él se veía perfecto como de costumbre en un magnífico traje oscuro. Su pelo estaba despeinado como siempre, y la leve sombra que delineaba su mandíbula demostraba que él había decidido renunciar a afeitarse. Sus ojos se resolvieron sobre los míos y se angostaron brevemente mientras él estudió mi aspecto, si él notó que algo andaba mal, fue lo suficientemente atento de no sacarlo a colación. Me moví a un lado para que él pudiera entrar, y su cuerpo se rozo contra el mío mientras que él pasaba. Sin pensarlo, lo empujé duramente contra la pared y torcí su corbata alrededor de mi mano, tirándolo para abajo más cerca de mí. Mis labios se posaron en los suyos  rudamente y él se congeló, sorprendido de mi acción repentina. Mi mano libre se arrastro sobre su pecho y tome con fuerza el pelo en su nuca.
Su cuerpo comenzó lentamente a relajarse contra mí, y cuando su lengua se asomo fuera para encontrar la mía, gemí en su boca. En el fondo de mi mente, sabía que lo estaba manipulando. Esto era un intento desesperado de mantenerlo aquí conmigo. Incluso entonces, con la vergüenza de lo que estaba haciendo quemándome las entrañas, no fui capaz de detenerme. Oscilé mis caderas contra él y sentí una acometida de emoción pasar a través de mí cuando su miembro endurecido de presionó contra mi estómago. Mis manos se movieron entre nosotros hacia su cinturón, tirándolo más cerca de donde lo necesitaba.
“Bebé,” gimió el sin aliento, alejando su boca de la mía. “Bebé, nosotros no tenemos tiempo para esto.”
“Me importa un carajo. Te deseo ahora.” El maldijo bajo su respiración y enredó sus manos más en mi pelo, su boca se volvió ruda sobre la mía. “Oh Dios, Edward. Te necesito.” Envolví una de mis piernas alrededor de él, el tacón de mi zapato se clavo en su pantorrilla. Una mano resbaló bajo mi cuello y tomó mi seno fuertemente, haciéndome jadear mientras que me movía contra él. Tropezamos dentro de la pequeña entrada y sentí mi espalda apretada contra la pared fría. Apoyando mi mano sobre la suya, enlace nuestros dedos y los hice resbalar hacia abajo de mi cuerpo sobre mi muslo. “Dime que me deseas.” Empujé nuestros dedos más arriba por  mi muslo y debajo de mi falda.
Alejando sus labios de los míos, él miro hacia abajo a nuestras manos unidas que se apoyaban sobre mi muslo. Soltando nuestros dedos él envolvió su mano más firmemente alrededor de mi pierna y la levantó, enganchándola más arriba en su cadera. “Tú no tienes idea de cuánto te deseo, bebe.” Él empujó contra mí mientras que sus dedos jugaban con las correas de mi portaligas. Usando la mano que todavía estaba envuelta en mi pelo, él movió mi cabeza de lado, dejando mi cuello expuesto a sus besos hambrientos.
“Cógeme, Edward. Por favor.” Lo sentí gemir en voz alta contra mi cuello, y jadeé cuando sentí que sus dientes mordisqueaban mi piel sensible. Sus dedos que todavía estaban extendidos en mi muslo se movieron más arriba hasta mi bombacha. Yo no pude acallar mi gemido cuando lo sentí envolver el delicado elástico alrededor de su puño. “Solo una más vez. Por favor.”
Su cuerpo se aquieto, y yo me hice repentinamente consciente del latido salvaje de mi corazón contra su pecho. Él retiro su cabeza de mi cuello, y sus ojos buscaron mi cara.
“¿Qué?” Susurré sin aliento. “No te detengas.” Me incliné hacia adelante y coloqué mis labios contra los suyos, sólo para ver como él se alejaba.
“Bella, detente,” dijo suavemente. Sentí como su apretón se aflojaba en mi bombacha antes de deslizar su mano abajo de mi pierna y eventualmente quitarla del todo. “Bebé, ¿qué estás haciendo?”
Mire hacia abajo, no queriendo mirar más sus ojos hermosos.
“Yo …no sé de qué estás hablando?.” Mis palabras sonaron a mentira, incluso para mí.
Lo sentí poner sus manos a ambos lado de mi cara, y él busco mis ojos hasta encontrar mi mirada con la suya. “Escúchame, Bella. Yo quiero más de ti que esto. Y cuando nos subamos a ese avión, todo lo que tenemos aquí vendrá con nosotros. Te lo prometo.” Mis ojos buscaron su cara y no vieron nada más  que sinceridad allí. 

“¿Me crees, Bella? Je suis à toi. Yo. Soy. Tuyo.” Quise creerle, más que cualquier otra cosa.

“Si.” Él reclino su frente contra la mía y yo cerré los ojos.

“Lo prometo, Bella.”

“Y yo soy tuya.” Él sonrió la sonrisa más hermosa que yo le haya visto nunca y puso sus labios cálidos  suavemente sobre los míos. Mi corazón me gritaba que le dijera que lo amaba, pero  mi cabeza no me lo permitió. ¿Era esto todo lo que yo podría tener con él? Mientras pensaba en eso, me di cuenta de que si esto era todo lo que él podía darme, yo lo tomaría alegremente.
Él se separó de mí y enderezó mi vestido antes de arreglar su ropa. 

“¿Estás lista?” Asentí y sentí el roce de las yemas de sus dedos contra mi palma antes de que su mano se envolviera alrededor de la mía. “El  botones está subiendo para buscar nuestro equipaje,” me dijo, indicando detrás de nosotros. Asentí otra vez mientras que él nos condujo hacia la puerta. Tomé una respiración profunda y me alisté para todo lo que nos aguardaba. Él apretó mi mano en reaseguro mientras que abría la puerta. Varias voces llegaron a nuestros oídos desde el pasillo y antes de caminar hacia afuera, él trajo nuestras manos unidas a su boca y las besó suavemente. “Je Suis à Toi,” me dijo una vez más, y yo entendí.
Lo seguí hacia fuera del cuarto y sentí como su mano soltaba la mía.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...