viernes, marzo 19, 2010

Every Breath You Take - Capitulo 1


Every Breath You Take
 Bella POV

‘¡Guau! Esto definitivamente no me lo esperaba’, pensé, al ver el nombre de la persona que solicitaba mi amistad en la red social que uso habitualmente.  Una de las cosas que definen mi oscilante relación de amor-odio con dicha red es, justamente, esa cualidad de exponerlo a uno al mundo que lo rodea. Ese mundo virtual, repleto de personas conocidas y no tan conocidas, algunas de ellas olvidadas o relegadas a los confines de nuestra memoria, que encuentran allí, una ventana emergente al cotidiano discurrir de la vida de cada ingenuo que se abre una cuenta y la vuelca en ese lugar, y casi sin darnos cuenta, contamos nuestros humores, compartimos nuestras imágenes, preferencias e ideas para quien quiera verlas.
Yo la estoy usando asiduamente por estos días, porque lo que encuentro delicioso de esta práctica, es la capacidad de acercarme a gente que está lejos geográficamente, y también a aquellos con quienes comparto el recuerdo de épocas pasadas, y me alegro de saber que fue de sus vidas desde el lejano secundario, o amigas de mi madre de quienes no sabía nada desde mi infancia.
Definitivamente, como mínimo, me tomo por sorpresa esta petición de amistad inesperada. Mis dedos se movieron casi por voluntad propia y luego con un inocente murmullo, mi PC me anunciaba los albores de una nueva vida en este mundo.
No había ningún mensaje acompañando la solicitud, simplemente el pedido, desprovisto  de cualquier indicación de  motivación. Y dados a elucubrar, mi mente encontró una respuesta inmediatamente. Esto era una simbólica paloma de la paz. Era la manifiesta voluntad de quien me había hecho la invitación, de compartir las buenas nuevas conmigo y que yo supiera de su felicidad y, acaso, me alegrara de ella.
Por supuesto que me alegre. Me alegró hasta las lágrimas el saber que esta persona, alguna vez  tan importante en mi vida, el personaje principal de varios capítulos de mi historia personal, había logrado formar la familia que siempre anhelo y, además, había sido bendecido con un hijo.
De más esta decir que me sentí compelida a dejarle saber que compartía su felicidad…, aunque lo haría con cautela. ‘Nada demasiado exagerado, ni que muestre deseos de cercanía’ pensé en ese momento.
Finalmente me decidi por un comentario poco arriesgado y bastante medido:
“Felicitaciones por el milagrito.” Anunciaban las letras debajo de una foto de la criatura. La simple felicitación me pareció acorde, y la mande en respuesta con un simple click del mouse de mi PC.
Que increíblemente poderosa es esta herramienta cibernética, uno no se detiene a pensar en el poder de la comunicación, pero vaya que es poderosa…
No pude evitar sentir una oleada de vértigo, al pensar lo que este intercambio podría generar, pero me convenci de que todo habia quedado mas que claro años atrás cuando dejamos de hablarnos. Y este gesto de su parte, no era más que una guiñada de ojos, era la comunicación silente de quien sigue adelante con su vida, pero no por eso olvida a los que lo acompañaron en algún tramo del viaje.
Con eso en mente, pulse la tecla COMPARTIR, y plasme mi respuesta. Luego de enviarla, me sentí vulnerable y algo expuesta, no porque el acto en si conllevara más significado que el que reflejaban mis palabras, sino más bien, porque me sentí protectora de esta su nueva felicidad, y no quise someterla a ningún escrutinio. El tendría sus razones para hacerme este anuncio y yo sinceramente creí que con esta vuelta de correo de mi parte seria suficiente.
En ese momento me desconecte, mi vida cotidiana gira alrededor de mi, y no se detiene porque yo haya recibido correspondencia virtual.
Horas más tarde, deambulaba por mi casa, haciendo las tareas habituales, aunque por estos días, y en ausencia de mi familia, la casa se había vuelto sospechosamente silente. Ellos habían partido el día anterior, en plan de vacaciones, y yo me les uniría en un par de días. Mi intención al quedarme había sido ponerme al día con la almohada y con mi adicción, siempre creciente, a la lectura.
La noche me encontró muy relajada, en cama muy temprano, y embarcada de lleno en la lectura de una novela atrapante. En unos días me reuniría con mi amiga Alice y tendríamos unas cuantas horas de charla sin interrupciones, y la perspectiva de ese tiempo sin apuros para conectar con mi amiga, me pareció inmejorable. Sopese la posibilidad de contarle lo sucedido, ya que siempre nos contamos todo, pero por un momento me pareció innecesario contarle de mi intercambio con esta persona del pasado. Y me encontré dudando de mis actos. No porque lo ocurrido tuviera mayor importancia, pero podría adquirirla si yo ponía el tema bajo debate. Si le contaba a Alice, tendría que analizar motivos e intenciones y sin duda surgirían preguntas para las que no tenia respuesta, simplemente, porque me había negado a buscarlas.
En mi defensa debería decir que en verdad no sentí curiosidad por bucear entre sus datos y mucho menos me intereso mirar sus fotos. Con la información que tenia me era más que suficiente, ¿para qué llevar las cosas hacia otro lugar?, ¿con que fin querría yo saber los pormenores de su vida actual? Yo había hecho lo correcto, había recibido su sutil mensaje y lo había contestado de forma igualmente sutil…y punto.
Dormí hasta tarde, y al levantarme dude nuevamente, mi acto de buena disposición, y mi genuina y desinteresada alegría iniciales, al saber de su vida, se vieron algo empañadas cuando me entro una insana curiosidad. Ahora me veía tentada a definir la forma y los colores de su desbordante felicidad. Inicie, entonces, un debate interno que me persiguió por horas.
¿Qué tiene de malo mirar un poquito?
 No es necesario.
Ver alguna foto de su esposa…quizás.
No me interesa.
Al menos ver si a él se le vinieron los años encima…
¡Ja!. Esa es buena. Pero no es importante.
Y bla, bla, bla…Todo el mundo estuvo ahí alguna vez. El agudo aguijón de la morbosa curiosidad te pincha y ya no hay retorno. Pero yo sabía bien lo peligroso que podría ser ceder a este impulso. Yo ya había lidiado con esto antes, con él, justamente, y no estaba dispuesta a emboscarme a mí misma, para caer en esta trampa que, finalmente, se terminaría cobrando un alto interés en la cuenta corriente de mi psiquis.  Tenía que apartar esa idea de mi cabeza, PRONTO.
Ya estoy acostumbrada a estos movimientos sísmicos en mi interior, pero, por más asiduos que sean no dejan de hacer estragos. Finalmente, no pude manejar mi ansiedad y elegí entre dos opciones igualmente peligrosas, la más segura. En lugar de merodear en su perfil como era mi inclinación en ese momento, opte por compartir la novedad con la testigo principal de mi vida, mi mejor amiga y confidente, Alice. Que loca y sin sentido es la vida a veces.
La llame sin apuro y di vueltas sobre temas inofensivos por unos minutos. Para cuando logre acomodar mis pensamientos y forme las palabras que le informaron a ella la novedad, descubrí que ya no tenía deseos de hablar de ello, la ansiedad había descendido mágicamente y ahora comenzaba a sentirme muy tonta por haberle dado tanta trascendencia.
Ella lo noto, obviamente, y me dejo pastorear por terrenos más seguros…, pero solo por un tiempo prudencial. Con ella es siempre lo mismo, y yo caigo cada vez. Su estrategia conmigo es muy simple, pero por alguna razón no termino de descubrirla nunca a tiempo.
“¡No me digas! ¿De verdad?”Su pregunta quedo pendiendo en el aire a través de la línea telefónica.
“Si. Me llego hace unas noches.”Le conteste precavida, y casi podría jurar que el aire de desinterés que teñía mi voz sonó convincente.
“¿Y qué hiciste?”Pregunto quedamente, como si realmente se hubiera creído mi actuación.
“Nada, lo acepte.”Le dije sin titubeos. “Supongo que es su forma de hacerme saber que está bien y que finalmente es feliz…, y me alegre mucho de saberlo. El se lo merece. Es lo que siempre deseo.”
El silencio no me auguro buenas noticias del otro lado de la línea por lo que decidí continuar hablando, como una medida cautelar que me protegería de cualquier pregunta que ella estuviera sopesando hacerme.
“Le deje un comentario debajo de una foto preciosa en la que está con su bebe.”Continué impasible, “solo lo felicite por el nacimiento de su hijo, fíjate después en mi perfil, lo encontraras entre mis amigos recientes…”
“¿Y eso es todo? Así de sencillo.” Pregunto incrédula.
“Si. La verdad es que me hace bien saber que está bien, pero no me interesa saber nada más. Para mi es suficiente con eso…además no creo que haya tenido otra intención más que la de hacérmelo saber. Y está bien. Ya fue suficiente.”Afirme quedamente. Y allí fue cuando me lleve la mayor sorpresa de ese día, ella me dio una respuesta algo apresurada para mi gusto. “Bella, después me meto a Facebook y te llamo, ahora tengo que llevar unos papeles de Jasper al escribano y vuelvo en unas horas, hablamos más tarde ¿sí?, besos.” Y me quede con el teléfono en la mano tratando de entender que acababa de suceder allí.
Debo de estar mejorando en mi actuación o quizás ella estaba distraída…, lo que haya sido me proporciono una salida elegante al tema… y no se hable más.

  

jueves, marzo 18, 2010

Novedades



Amig@s,
           debido a sucesos recientes en mi VR, he decido volcar en este humilde espacio que comparto con ustedes, una nueva historia.
                                          "Every Breath You Take" 
No es una traduccion, es una historia verdadera que les contare desde el presente hacia el pasado. Tengan en cuenta que los sucesos del presente seran contados en tiempo real, dado que estan sucediendo ahora mismo...
La particularidad de esta historia es que no solo no es ficcion, sino que le ocurre a personas a quienes conozco profundamente.
Por lo delicado del tema, no se utilizaran los nombres reales de sus personajes, sino que haremos uso de nuestros queridos personajes de Twilight.
Por ahora se contara a dos voces, las de Bella y Alice, quienes escribiran sus respectivos POV, pero quizas, el verdadero Edward de esta historia quiera paticipar, y nos regale su propio POV, o al menos un comentario, nunca se sabe...
No les revelare cual sera el personaje que yo escriba, pero quienes presten atencion quizas lo descubran dentro de la trama. Les pido que nos acompañen en esta historia y que nos aconsejen si lo creen pertinente.
Recuerden: Es una historia real, contada en tiempo real.
Quien sabe, quizas esten ayudando a alguien a superar un momento dificil de su vida.
Como sea, gracias por estar ahi y acompañarme.
Besos.

Mrs. Jones 

miércoles, marzo 17, 2010

La Oficina - Capítulo 10: Primeras luces

Chicas: este es mi capitulo preferido, cuando lo lean van a entender el motivo...


Como lo esperaba, el viaje en auto hacia Seattle el lunes por la mañana, me había dado tiempo para pensar. Me sentía querida y descansada después de visitar a mi papá, pasamos el tiempo juntos hablando y recordando a mi mamá, salimos a pasear con Sue e incluso planeamos un viaje para que él viniera de visita a Chicago.
Para el momento en que él me dio un beso de despedida, me sentía tan preparada como podría llegar a estar en vista de la situación. Estaba endiabladamente nerviosa por tener que enfrentarme con el Sr. Cullen otra vez, pero había hecho mi mejor esfuerzo para preparar mi mente para esto. Había hecho una tonelada de compras online y tenía una maleta repleta de nuevas bombachas súper poderosas, había pensado largamente mis opciones, y tenía un plan bastante seguro.
El primer paso fue admitir porqué me había ido realmente. Ahora sabía que había venido a Forks con la esperanza de escapar de mis problemas. Comprendí bastante rápido que no funcionaria. El estar a dos mil millas de distancia no había hecho nada para aplacar mi necesidad de él.
Había soñado con él casi cada noche, despertando cada mañana frustrada y sola. Pasé demasiadas horas pensando en lo que él estaría haciendo, preguntándome si él estaría tan confundido como yo, e intentando analizar cada pedacito de información que recibía de Ángela sobre cómo marchaban las cosas en casa.
Habíamos tenido una conversación interesante el martes, cuando ella me llamo y me informo del estado de mi reemplazante. Me había reído histéricamente al oír sobre el desfile de asistentes temporales. Por supuesto que tendría dificultades con cualquiera a su alrededor. Él era un idiota.
Yo estaba acostumbrada a sus cambios de humor y a su actitud ruda; honestamente, ya ni me molestaba en hacerle caso. Sabía que era buena en mi trabajo y me enorgullecía de mi capacidad de arreglármelas con él. Nuestra relación profesional funcionaba como un reloj, la que era una pesadilla era la personal. Casi todos lo sabían; lo único que no sabían era hasta qué grado.
Pensé a menudo en nuestro último día juntos. Algo en nuestra relación estaba cambiando, y no estaba segura de cómo me sentía sobre eso. Le había dicho que nuestra relación física había terminado, y yo sabía que tenía que intentar mantenerme firme en eso. No sabía si podría lograrlo, pero por mi propio instinto de preservación tenía que, por lo menos, intentarlo.
Siendo totalmente honesta conmigo misma, sabía que me asustaba. Me aterrorizaba que este hombre, que era del todo incorrecto para mí, tuviera más control sobre mi cuerpo que yo, sin importar lo mucho que intentara convencerme de lo contrario.
Parándome en el área de Arribos, me di una última advertencia a mí misma. Yo podía hacer esto. Oh Dios, esperaba poder hacerlo. Las mariposas de mi estómago trabajaban horas extra y por un breve momento pensé que iba a vomitar.

Nota graciosisima de The Lazy, Yet discerning Ficster!!!!





Twilight Fanning Fictions...


By:
Hoosier Mama


Entre Remember Me y leer los fics Coming to Terms y Trust, Loyalty, Commitment, no he escrito nada de lo mío esta semana. A cambio, estoy publicando este articulo salido de mi disco rígido
(como si fuera un estreno de una película de “La Bóveda de Disney” excepto que menos edulcorado) escrito en  Agosto de 2009 pero nunca posteado. Disfruten! - HM

Ok, bien somos Excéntricas y Obsesivas, pero aun así…

Hace unas semanas yo estaba leyendo el periódico The Guardian online. (Yo amo el U.K. De alguna forma creció dentro de mí el seguir todas las novedades online desde Britania. No podría explicar el por qué; Como tampoco puedo explicar mi loco enamoramiento de 30 años de Michael Palin.)

De todos modos, el artículo que yo estaba leyendo era acerca del “genero vampírico” y como todo el mundo ha estado saltando al vagón de dicho género  y cuan loco de remate esta el mundo con este, y bla, bla, bla. Por supuesto que Twilight era mencionado y bastardeado un poco, pero no decía nada demasiado horrible que yo recuerde. Al menos nada que una fan que haya estado dando vueltas un rato no haya escuchado ya y lidiado con ello. Yo no me ofendí porque yo no pienso en la serie como parte del ‘genero vampírico’ aunque los medios insisten en meterla en esa bolsa. Para mi, es primeramente una novela de romance, no de horror/vampírica. Anne Rice escribe libros sobre vampiros, Stephen King escribe sobre horror; Stephenie Meyer escribe romance, y cuando sus libros son descriptos como “horror” o “vampíricos,” los verdaderos fanáticos del genero horror/vampírico tienden a  saltar tomando mucho envión para poder venir tras nosotros los fanáticos de Twilight con ojos de ciervito asustado, muñidos con antorchas y ganchos de carnicero.

Pero hago una digresión.

Lo que sí recuerdo bien del artículo de The Guardian, palabra por palabra, fue uno de los muchos emails de odio que aparecían debajo del articulo. Todo el mensaje indicaba, y lo cito:

“Si tú crees que los fans de Twilight son malos, prueba con los de Twilight fan fiction.


Ok, eso me hizo enojar.

¿Qué carajo? En algún lugar del otro lado del charco, hay un tipo Británico que cree que somos peores que los fans comunes de Twilight y pasa todo su tiempo escribiendo  desdeñosos comentarios sobre el Fandom en foros públicos. (Ok, en realidad el pasa cinco minutos en un foro, pero aun así…) ¿Acaso el conoce a alguna de nosotras?? ¿Acaso ha leído algún fanfic??

Sucede que yo creo que las fans de Twilight fan fiction son diferentes de las típicas fans de Twilight. (Ok, quizás yo creo eso porque yo soy una de ellas, pero de todos modos…) Nosotras no solo compramos un almanaque y un llavero de Hot Topic; nosotras expandimos nuestro amor para incluir una miríada de historias que no existirían siquiera en este mundo si no fuera por nosotras.

Somos imaginativas, serviciales, creativas, obstinadas, y muy pasionales. Nosotras hurgamos mucho más profundo que las fans comunes de Twilight dentro de la torturada psiquis de Edward. Nosotras conocemos el significado del término “angustia” y lo abrazamos completamente. Y la (TSSR) Tensión Sexual sin resolver en una relación? Por favor. Nosotras tenemos eso totalmente cubierto. Apuesto que nosotras podemos nombras al menos cinco fanfics con TSSR mucho mas descorazonadores que los libros de Stephenie . (Ok, sé que no habría fanfics de Twilight sin los libros de Stephenie, pero aun así…)

No hay nada que yo pueda hacer sobre este anónimo Británico y su estúpida opinión sobre nosotras. Pero ¿por qué debemos cargar con este estigma nosotras las fans de los fics? ¿Por qué deberíamos ocultarnos en las sombras? Las Fans del fanfiction somos mucho más interesantes que las Fans comunes de Twilight. Tenemos que pararnos y reconocer orgullosamente quienes somos frente al mundo.

Hmmm, veamos como funcionaria eso en la situación de una entrevista de trabajo…

Sr. Importante: Bueno, cuénteme algo sobre usted. ¿Cuál fue el último libro que leyó?

Yo: (desafiantemente) Yo ya no leo más libros; Yo solo leo historias online.

SI: Ok, ¿Cuál fue la última historia que usted leyó online?

Yo: Oh, esa seria “El Dominante”.

SI: “¿El Dominante?”

Yo: Si. Bueno, es la secuela de “La Sumisa”.

SI: (cejas subidas sugestivamente) “¿La Sumisa?”

Yo: Si, pero yo no estoy  personalmente metida en…usted sabe…cosas raras. A mí solo me gusta leer historias sobre Edward y Bella.

SI: ¿Y son ellos los raros?

Yo: No, no siempre…solo algunas veces. Ellos son los personajes principales de las series de Twilight de Stephenie Meyer.

SI: (se apaga la lamparita de su cabeza) Oh, Ok, ¿así que Stephenie Meyer escribió  “El Dominante?”

Yo: (riéndome) No, no, Stephenie no escribe cosas raras; esa fue alguien conocida como Tara Sue Me. Hay un montón de diferentes historias y  escritores. Yo misma he escrito algunas, pero son todas canon. Yo creo que prefiero leer las historias AU, AH, OOC  desde el POV de Edward.

(Ahora aparecen los grillitos.)

SI: (después de un minuto de observarme) ¿Traducción por favor?

Yo: Oh, lo siento. Umm, Universo Alternativo, Todos Humanos, Fuera de Personaje, y POV se usa para…

SI: (interrumpiendo) ¡Yo sé para que se usa POV!  ¡No soy analfabeto!

Yo: (avergonzada) Lo siento, Sr.

SI: (respira profundo, exhala con fuerza) Entonces, déjeme ver si lo entendí correctamente. ¿Usted no se molesta en leer libros porque se pasa todo su tiempo libre leyendo historias  de cosas raras online escritas por varios autores amateurs pero todas sobre los mismos dos personajes de un libro para jóvenes adultos sobre vampiros?

Yo: (defensivamente) Hey, no todas las historias son sobre cosas raras. Algunas tienen más lemons que otras.

SI: (mirando hacia arriba mientras se friega la frente con ambas manos) ¿Lemons?

Yo: See, usted sabe…smut.
SI: ¿Smut? (dicho forzosamente, enfatizando todas y cada una de las consonantes)

Yo: (tratando de ser servicial) Usted sabe, ¿la cara que hace cuando chupa un limón? Esa es supuestamente la cara que una mujer hace cuando ella… comienza a…usted sabe…acabar.

SI: (enojado) ¿Acabar?

Yo: (tratando de tranquilizarlo) Quizás usted nunca ha visto a una mujer hacer esa ca…

(Mas grillitos)

Yo: No voy a conseguir este trabajo, ¿verdad?


Ok… quizás reconocer orgullosamente quienes somos frente al mundo no sea tan buena idea, pero aun así… Yo siempre creí que nosotras somos mucho más interesantes que las Twifans.

La Oficina - Capítulo 9: Lecciones Aprendidas



Soy un boludo. No hay otra forma de explicarlo. Parado allí frente a Rosalie, las palabras simplemente salieron de mi boca. Es solo un error. Podía ver por el rabillo de mi ojo, como me miraba la Srta. Swan; y ver el dolor y el shock en su cara me hizo sentir como si me hubieran perforado el estómago. Podía imaginarme cómo se estaría sintiendo ella. Había compartido la más intensa y sorprendente experiencia  sexual de mi vida con esta mujer y ahora, yo acababa de referirme a ella como un error. Dios, hasta yo quería patearme en el culo.
“Error o no, esto tiene que parar ahora.” Las palabras de Rosalie me sacaron de mi ensimismamiento. “¿Qué hubiera pasado de haber sido Esme? ¡Edward, tu eres su jefe! ¿Te has olvidado de eso?” Sus palabras solo profundizaron la vergüenza que sentía por mi comportamiento. ¿Me estaba aprovechando de ella? Pensé de nuevo en nuestros encuentros, ahora numerosos, y me alivio un poco recordar que ella era una participante absolutamente voluntaria; pero ni eso aminoro mi culpabilidad. “Miren, ustedes dos son adultos, y no sé qué es lo que está sucediendo aquí. Pero hagan lo que hagan, nunca dejes que papá Carlisle lo descubra.”
Mi padre. Con todo lo que había ocurrido, nunca considere completamente las consecuencias si él nos descubría. No sólo yo estaría enterrado profundamente en mierda, la Srta. Swan estaría devastada. Había visto por mí mismo de primera mano la relación que mis padres tenían con ella, y esta clase de situación tenía el potencial para dañar eso más allá de lo reparable. Mis padres eran buena gente y yo sabía que nunca serían demasiado duros con ella, pero eso no cambiaba el hecho de que estarían profundamente decepcionados… con los dos.

Encuesta:


Chicas, estoy teniendo muchas visitas, (aunque pocos comentarios), y me gustaría conocerlas un poquito aprovechando esta ventana cibernética que nos acerca.
Por lo tanto, propongo esta encuesta, que espero respondan muchas de mis visitantes anónimas:
1-Prefiero leer fanfics donde todos los personajes son humanos.
2-Prefiero leer fanfics donde los personajes estén dentro del cannon de Bella humana y Edward vampiro.
 
Estoy considerando postear otras traducciones que hice de historias maravillosas y autoras excelentes, y me gustaría saber cuáles prefieren.
Les mando muchos besos y abrazos desde mi rincón austral del mundo.













lunes, marzo 15, 2010

Hola!!!

Hola...¿hay alguien por ahi?
Te agradezco la visita y te pido me dejes algunas palabras para saber si te gusta lo que subo y tu opinion general del blog.

Gracias por estar ahi.

Besos, Mrs. Jones

La Oficina - Capítulo 8: Entre líneas

















Capítulo 8: Entre líneas
En el momento en que el Sr. Cullen abrió la puerta y nos encontramos cara a cara con Rosalie, yo me congele. Podía sentir la tensión que irradiaba de él mientras que ella se paraba delante de nosotros con sus brazos cruzados y la ceja enarcada.
“Bueno, ¿no es esto acogedor? ¿Que era exactamente lo que usted dos hacían allí adentro?” pregunto ella suspicaz, sus ojos se movían entre nosotros dos. Imagine mentalmente todo que ella habría podido oír y sentí como el rubor se extendía por mi piel.
Mire al Sr. Cullen y él me miro a mi, y entonces me di vuelta nuevamente hacia Rosalie y sacudí mi cabeza. “Nada, el Sr. Cullen y yo teníamos algo que discutir. Eso es todo.” Intenté minimizarlo, pero mi risa nerviosa me delato.
Rosalie sacudió la cabeza pero sus ojos seguían puestos más en él que en mí. “Oí ruidos allí dentro pero no era exactamente una conversación,” dijo ella en tono firme y después se encogió de hombros. “E incluso si no los conociera a ambos tan bien, no es ningún secreto que usted dos no hablan de nada; ustedes gritan. ¿Así que, díganme? ¿Están ustedes saliendo?”
“¡No, por supuesto no!” el Sr. Cullen y yo exclamamos al mismo tiempo, nuestros ojos se encontraron por un breve momento y luego alejamos las miradas rápidamente.
“…entonces solo están… cogiendo,” continuó ella dándole un tono agudo a la pregunta, y parecía que ninguno de nosotros podía encontrar las palabras para contestarle. La tensión en ese vestíbulo era casi palpable, no había manera de que ella no lo notara. “¿Cuánto tiempo hace?”
“Rose…” comenzó el, sacudiendo su cabeza y por una vez me sentí realmente mal por él. Nunca lo había visto parecer intimidado antes.
“¿Cuánto tiempo, Edward? ¿Bella?” ella insistió otra vez, ninguno de nosotros contesto y ella sacudió su cabeza. “Usted dos necesitan terminar ahora mismo con esta mierda.”
“Rose, Yo… nosotros solo…” ¿Solo qué? ¿Cómo podría explicar algo de esto? ¿Solo tenemos un sexo asombroso? ¿Somos como imanes, atraídos uno al otro e incapaces de resistirnos a esa atracción? Nosotros solo….
“Acabamos de cometer un error, Rose. Fue solo un error.” Su voz corto mis pensamientos y yo lo mire en shock.
Mis ojos nunca se alejaron de él mientras que ella comenzó a hablar nuevamente. “Error o no, esto tiene que parar ahora. ¿Qué pasa si hubiera sido Esme? ¡Y Edward, tu eres su jefe! ¿Te has olvidado de eso?” Ella continuó mirándolo, con el ceño fruncido y cara de decepción. “Miren, ustedes dos son adultos, y yo no sé que está sucediendo aquí; pero hagan lo que hagan, no dejes que papá Carlisle lo descubra.”

viernes, marzo 12, 2010

La Oficina - Capítulo 7: Adivina quién viene a cenar


La hora y pico de viaje hasta la casa de mis padres, la pase intentando calmarme y poniendo mis ideas en orden. Mi plan, cuidadosamente elaborado, para erradicar a la Srta. Swan de mi sistema poniéndola en los brazos de otro hombre había fallado horriblemente, en alguna parte. Repensando las cosas, ahora veía claramente lo mal que había estado al tirar las flores a la basura. Pero en el momento, lo único que me importaba era deshacerme de esas rosas que hacían que mi estómago quemara. Acomodándome nuevamente en el asiento, intenté dejar que el sonido constante del motor del auto me calmara. No funciono.
Esta aquí los hechos eran los siguientes: Me sentía posesivo con ella. No de una manera romántica; más bien, como que “le pegaría un garrotazo la cabeza, la arrastraría por el pelo, y me la cogería”. Como si ella fuera mi juguete y yo quisiera impedir que los otros chicos jugaran con ella. Dios. ¿Cuan jodidamente enfermizo suena eso? Ella tenía razón. Si me oyera decir esto, ella cortaría mis bolas y me las haría comer. Me moví incómodo en el asiento de solo pensarlo. Por millonésima vez, la idea de encontrar una manera en que yo pudiera solo disfrutar del sexo con ella, sin ninguna consecuencia ni atadura, paso por mi cabeza. Pero sabía que nunca funcionaría. Además del hecho de que no había una maldita posibilidad de que ella aceptara nunca, sencillamente, yo no podía continuar alimentando esa parte oscura y necesitada de mi personalidad. Edward Cullen no se deja controlar por una mujer. Nunca.
La pregunta ahora era cómo proceder. Mike obviamente estaba interesado. ¿Cómo podría no estarlo? Toda lo que él tenía era información de segunda mano que le había dado mi familia, que obviamente la adoraba, y estoy seguro que, por lo menos, habría visto una fotografía. Si ésos fueran los únicos pedazos del rompecabezas que yo conociera de ella, también estaría interesado. En realidad, no había forma en que habiendo tenido una conversación con ella, todavía la encontrara apetecible. A menos que él solo quisiera cogérsela. El rechinar del cuero del volante bajo mis manos me dijo que sería mejor apartar ese pensamiento. Y estaba seguro de que él no se reuniría con ella en casa de mis padres si eso fuera todo lo que a él le interesaba. Hmm… quizá él realmente quería llegar a conocerla mejor. Demonios, incluso yo había estado un poquito intrigado antes de conocerla personalmente. Pero ella había demostrado ser la persona más antipática, defensiva, y desagradable que me había encontrado nunca. Desafortunadamente para mí, ella era también el mejor sexo que había tenido nunca. Mierda, más vale que él nunca llegue tan lejos con ella.

Todavía recordaba la primera vez que la había visto. Mis padres habían venido visitarme una Navidad mientras que yo vivía en París, y uno de mis regalos había sido un portarretratos digital. Mientras que miraba las fotos con mi mamá, paré en una de mis padres junto a una hermosa chica de cabello castaño.
“Mamá, ¿quien es esta chica contigo y papá?” Recordaba haber preguntado. Ella me había contado que su nombre era Bella Swan, y que ella trabajaba como ayudante para uno de los ejecutivos junior, y que todos la adoraban. Ella tendría probablemente veintitrés años en la fotografía, y pensé inmediatamente que era una de las mujeres más hermosas que había visto nunca. No era el tipo de chica en la que yo me fijara generalmente, pero no obstante, me había cautivado.
Durante años, su cara surgía de vez en cuando en las fotos que mi mamá me enviaba; eventos de la compañía, fiestas de Navidad, incluso reuniones en la casa de mis padres. Su nombre surgía de vez en cuando en las historias que me contaba mi familia sobre cosas de la empresa y de la vida. Tanto que cuando tome la decisión de volver a casa y asumir el control como CFO, mi padre la sugirió inmediatamente como mi nueva asistente. Mi familia la amaba y confiaba en ella, y el hecho de que mi padre y hermano no tuvieran absolutamente ninguna duda sobre su capacidad de manejar el trabajo resolvió este hecho. Acepte inmediatamente. Me preocupaba un poco que mi aprecio por su aspecto físico interfiriera con mi capacidad de mando, pero rápidamente me tranquilice pensando que el mundo estaba lleno de mujeres hermosas y que me sería bastante fácil separar las dos cosas.
Pero cuando la vi personalmente por primera vez; riendo y bromeando, repitiendo las líneas de una de mis películas preferidas, me di cuenta de que estaba en problemas. Hermosa, no le hacía justicia. Ella era imponente. Pelo castaño oscuro sujetado hacia arriba en una pila de bucles, una falda ajustada marrón oscuro, blusa blanca de mangas cortas y los zapatos más sexys que había visto nunca. Ella no se había dado cuenta de que yo estaba parado detrás suyo y se movió hacia atrás riendo, frotando accidentalmente su trasero contra mi muslo, y yo supe que estaba en problemas. Grandes problemas. Recuerdo que incluso me costó formar las palabras que yo necesitaba para hablarle. Ella se volteo rápidamente y me encontré con los mismos hermosos ojos chocolate que había visto en sus fotografías.

Incluso así, en estado de shock y sorpresa, seguía siendo dolorosamente obvio que las fotografías no le habían hecho justicia; dolorosamente en el más literal de los términos. Tuve que apretar mi mandíbula para contener la excitación que corrió a través de mí con esa primera mirada. Miré sus labios mientras ella comenzaba a disculparse, y supe inmediatamente que ésta era una relación laboral que no podría funcionar. Sería demasiado difícil mantener un estado mental profesional, trabajando tan cerca de esta mujer arrolladoramente hermosa.
Noté apenas que su compañera de trabajo se acercaba a mí y me hablaba, hasta que la oí referirse a mi hermano como `Emmett'. Esto capto mi atención y despertó mi interés. Tan pronto como le eche un vistazo, note que ella parecía intimidada y nerviosa. Y entonces me golpeó; comprendí que estaban acostumbrados a un ambiente informal y amistoso en el lugar de trabajo. Y conociendo a mi padre y a mi hermano, no era difícil imaginárselo. Jugar al jefe severo e intolerante, le causaría nerviosismo; el nerviosismo llevaba a errores descuidados. Y sobre todo, ella guardaría su distancia.
De modo que encarne el rol del idiota arrogante; tratándolas a ambas formalmente, insistiendo en que se dirigieran a mi formalmente, y pedí una reunión disciplinaria inmediatamente con la Srta. Swan. Pero en realidad; Solo necesitaba salir de allí. Retirarme a mi oficina por cinco minutos de paz que estaba seguro serían suficiente. Me retire de allí en una manera arrogante y cerré de golpe la puerta de la oficina detrás de mí, inclinándome en ella para recuperar cierta calma.
Pronto me distrajo una llamada telefónica. Era mi amigo Jean desde París, que estaba organizando el envió de algunas pinturas que yo había comprado allí para mi departamento. Estaba escribiendo la información de seguimiento postal rápidamente cuando oí un golpe en la puerta de mi oficina; Adelante, dije en voz alta severamente, y detecté su presencia sin siquiera levantar la mirada hacia arriba. No debería ser tan difícil para mí actuar profesionalmente; Tomaba muy seriamente mi trabajo; casi demasiado seriamente, según mi familia. Pero no había conseguido llegar a donde estaba hoy tomando las cosas a la ligera. Trabajaba duro, y contaba con lo mismo de mis empleados.
Pero algo sobre ella era diferente, y desde el primer momento no pude saber que era. Sabía que mantenerme duro con ella iba a tomarme cierto trabajo, así que yo mantuve mis ojos en la libreta delante de mí para sostener el tono severo de mi voz mientras que le hablaba. Incurrí entonces, en la equivocación de mirarla, y la erección que había estado luchando por contener a partir del momento en que ella se rozo accidentalmente contra mí,  regreso con fuerza completa. Pero, al parecer, mi ceja arqueada arrogantemente, era convincente, y ella casi tartamudeó su respuesta.
Excelente. Funciono. Pensé para mí, hasta que ella se acerco, tropezando repentinamente y cayendo hacia mí, derramando el café sobre mi regazo. “¡Mierda!” Grite, sintiendo como el líquido caliente se filtraba a través de la tela y directamente sobre mi miembro completamente erguido. Grazne a través de mis dientes y cerré los ojos fuertemente, intentando alejar el dolor atroz. Eso fue hasta que sentí que algo se frotaba contra la entrepierna de mis pantalones; y abrí los ojos para ver a la Srta. Swan de rodillas delante de mí, frotando una toalla contra la entera longitud de mi erección. “Usted puede retirarse, ahora, Srta. Swan,” gruñí casi, a través de una mandíbula apretada, necesitando apartarla de mi regazo, y su presencia fuera de este sitio. Mortificación absoluta. No había manera de que ella no hubiera podido notar eso. Tan pronto como la puerta se cerró detrás de ella, dejé escapar un pesado suspiro y caminé hacia el armario del cuarto de baño colindante en busca de un par de pantalones y bóxers limpios.

Arrancando mis pantalones, hice una mueca de dolor. No por el calor del café, el grosor de la tela había recibido la parte más fuerte de eso. Más por el efecto que la Srta.  Swan había tenido en mí. Su voz, su olor, y por último, su tacto habían sobrecargado mis sentidos y estaba más duro de lo que recordaba haber estado nunca. “Maldita sea,” gruñí mientras que intentaba colocarme los bóxers nuevos. No había forma de que lograra seguir adelante con este día de esta manera. ¡¿Que diablos tendría de diferente esta mujer que me hacia considerar, seriamente, hacerme una paja en el baño de mi oficina?! Sin embargo, no vi que tuviera muchas opciones; No podría llevar adelante este día estando tan excitado.
Y ahora, podía ver todas las equivocaciones en que había incurrido durante los últimos meses. A partir de ese primer día, todo había llevado a esto. Nunca me había sentido tan atraído sexualmente hacia ninguna otra mujer en mi vida entera. Y había estado tan equivocado pensando que con una vez  sería suficiente. Si el sexo con ella no fuera tan jodidamente bueno. Mi pito se endureció solo con ese pensamiento. Traidor de mierda. Había pasado una semana entera sin ningún tipo de alivio, y ahora notaba que no había sido el mejor plan. Habría ayudado, probablemente, a sostener mi resolución si hubiera hmm… aliviado cierta tensión antes de esta noche. El problema era que últimamente, no parecía poder tomar el asunto en mis manos, sin pensar en ella. Solo pensando en la última vez que lo intenté, mi pito se desinflo.
Fue algunos días antes del incidente de la ventana, así lo llamaba yo ahora, y tenía un evento de caridad al que concurrir esa noche. Al entrar en la oficina quede atontado de ver a la Srta. Swan en este increíblemente sexy vestido azul que nunca le había visto antes. 

En el instante en que vi lo que ella tenía puesto, quise lanzarla sobre el escritorio y cogerla hasta dejarla inconsciente. Pero, por el contrario, había andado todo el día por allí, cerrando de golpe las puertas y siendo un idiota en general. Toda esa noche estuve distraído, aun con mi hermosa y rubia cita a mi lado. Sabía que estaba llegando al extremo de mi cuerda y que eventualmente iba a estallar. Pero no tenía ninguna idea de cuan pronto sería eso, exactamente.
Como el tarado que soy, intenté probarme a mí mismo, que la Srta. Swan realmente no se había metido dentro de mi cabeza, yéndome a casa con mi cita de esa noche. Tropezando dentro de su apartamento nos besamos y desnudamos rápidamente, pero yo me sentía fuera de mí. 

No es que ella no fuera hermosa y atractiva; pero en cuanto la tuve debajo de mi, era un cabello caoba el que yo veía sobre la almohada blanca. Besando esos pechos; note que eran unos suaves y mullidos los que imaginaba, en lugar de los perfectamente siliconados por los que estaba pasando mis labios. E incluso cuando me coloque el condón y me hundí en ella, sabía que era apenas un cuerpo anónimo que utilizaba para mis propias necesidades egoístas. Cuando la rubia había acabado ya dos veces, llegó a ser obvio que yo no iba a poder acabar de esta manera. Intenté sacar a la Srta. Swan de mis pensamientos, pero no pude frenar las imágenes prohibidas, donde era ella quien estaba debajo de mí, que seguían destellando en mi mente. Acabe muy fuerte y me odié.
¿Cómo podía dejar que me sucediera esto? Dios, soy un boludo.
Me pase la mano por la cara, ahora me enojaba aún más recordando aquello, que cuando realmente sucedió. Eché un vistazo a mi reloj y vi que tenía solamente otros diez minutos antes de llegar. Todavía no sabía cuál sería mi plan. Debería poder hacerlo de taquito, pero ésa no era la forma en que yo hacia las cosas generalmente. Era siempre medido y calculaba todo. Sabía que si podía llevar adelante esta noche, las cosas serian más fáciles. Tenían que serlo. Pronto tendríamos esa maldita conferencia en Seattle y si esta mierda no se solucionaba pronto, ¿Quién sabe lo que sucedería allí? Seguro. Yo sabía exactamente lo qué sucedería. Dios, la sola imagen de tenerla desnuda y encima de mí en la cama del hotel hacia que mi pito se olvidara repentinamente del sentimiento de culpa. ¿Cómo iba a conseguir sobreponerme a esta noche?
Entrando a través de la puerta del hogar de mis padres, intenté despejar mi cabeza de todos los pensamientos sexuales. Fue más difícil de lo que me había imaginado. Estacione el auto y me dirigí adentro, repitiendo mentalmente ¨tu puedes hacerlo¨ como un mantra. Caminé por la casa y pasé a través del comedor viendo que la mesa aun no estaba puesta. “¿Mamá?” Pregunte en voz alta; buscándola en cada cuarto por el que pasaba.
“Estoy aquí  afuera, Edward,” la oí llamarme desde el patio trasero. Al pasar las grandes puertas francesas me recibió la cara sonriente de mi madre, que le daba los toques finales a la mesa al aire libre.
Me incliné hacia adelante para que ella pudiera besarme, y por supuesto intentara arreglar mi pelo, y después le pregunte. “¿Y por qué comeremos aquí fuera esta noche?”
“Es una tarde tan encantadora, y pensé que puede que todos estemos más cómodos aquí  afuera. ¿Tu crees que a alguien le molestara hacerlo?” me pregunto ella, repentinamente preocupada.
“Por supuesto que no, esta hermoso afuera, mamá. No te preocupes.” Y estaba hermoso. El gran patio estaba rematado con una imponente pérgola blanca, cubierta en glicinas color púrpura. La pieza central era una gran mesa rectangular para ocho; cubierta por un mantel color marfil suave y antiguos platos color marfil. Las velas y las suaves flores lavanda y azules desbordaban las pequeñas jarras de plata que cubrían la longitud de la mesa. Colgando de la pérgola había una lámpara con candelabros de cristal, la cosa entera parecía sacada de una revista de decoración de Home & Garden. “Tu sabes que ni yo puedo evitar que el osito rompa algo de lo que hay sobre esta mesa, ¿verdad?” Pregunté mientras que me robaba una uva de un plato cerca de mí. Podía imaginarme lo que harían esas pequeñas manos regordetas a todas las cosas delicadas que había sobre la mesa.
 “Oh querido, ¿tu no creerás realmente que yo dejaría que trajeran a un bebe de catorce meses a una cena de adultos, verdad? Si Carrington estuviera aquí toda la atención estaría puesta en ella,” contestó feliz. Mierda. Con Carrington en mi regazo tendría algo con que distraerme de Mike, desnudando mentalmente a la Srta. Swan delante de mí.
“Sin mencionar lo que ella le haría a mi mesa. De todas formas esta noche es sobre Bella. Realmente espero que Bella y Mike se gusten,” continuo ella revoloteando alrededor del patio, encendiendo velas y haciendo retoques de última hora; totalmente inconsciente de mi angustia.
Estaba jodido. Mientras que contemplaba la posibilidad de escaparme, oí la voz bulliciosa de mi hermano que entraba en la casa. “¿Donde están todos?” gritó, y su voz profunda hizo eco a través de la casa vacía. Abrí la puerta para mi madre, y caminamos dentro de la casa, encontrando a mi hermano en la cocina.
“Ehhh. Edward, hermano,” él coreo, inclinando su pesado marco contra la mesada. “¿Entusiasmado sobre esta noche?” ¿Por qué él se veía siempre como si no estuviera detrás de nada bueno? Inclinándose hacia abajo, él le dio a nuestra madre un abrazo de oso haciéndola reír nerviosamente. Esperé hasta que ella hubiera salido del cuarto y lo mire otra vez escéptico.
“¿Hay alguna razón especifica por la que deba estarlo?” Pregunte encogiendo mis hombros indiferente.
“Bueno, esta será una noche interesante, veremos a Newton intentando hacer una movida hacia Bella delante todos nosotros. Podría ser una tarde entretenida. ¿No lo crees?” Mientras que él tomaba un pedazo de pan de arriba de la mesada, apareció Rosalie y lo golpeó con fuerza alejando sus manos.
“¿Quieres enojar a tu madre arruinando la cena que ella ha planeado? Más te vale que seas agradable esta noche, Emmett. Nada de bromear o tomarle el pelo a Bella. Tú sabes que ella debe estar bastante nerviosa sobre todo esto. El señor sabe que ella ya tolera bastante mierda de éste,” dijo ella, gesticulando hacia mí.
“¿De que estás hablando?” Grité en un tono irritado. Me estaba cansado de que todos tomaran partido constante defendiendo a la pobre Bella, dentro de mi familia. “Yo no le he hecho nada a ella.” Rose y yo nos llevábamos tan bien, como cualquier par de hermanos, de sangre o políticos, podrían llevarse. Yo la quería mucho, pero si había una persona a la que no querría de enemiga, era a Rose. Ella levantó una ceja, cruzando los brazos sobre su pecho mientras que me miraba fijamente.
 “Oh, ¿en serio, Sr. Dulzura? ¿Te gustaría saber cómo te llama Bella? ¿Como te llaman todos?” De algún modo supe que no querría saberlo. Ella me sonrió dulcemente, detectando mi desdén. “Hermoso Bastardo.” Mi hermano eligió ese momento para estallar en una risa histérica. ¿Qué? ¿Ella me llama así?
“¿Que es tan divertido?” Pregunto mi padre, caminando dentro del cuarto. Genial. Justo la persona que yo no quería que oyera esto.
“Lo sabía,” Emmett cacareo limpiando las lagrimas de sus ojos. “Oí por casualidad a Bella y a Ángela hablando de él un día. Sabía que tenían que estar hablando de ti.”
“¿Por qué es esto tan divertido para ti?” Le repliqué con mirada asesina a mi hermano. “¿Y cómo es que tú lo sabes?” Pregunte volteando mi mirada a Rosalie.
 “Jasper, ese amigo mío con el que nos encontramos durante el almuerzo el fin de semana pasado. Él está comprometido con la amiga de Bella, Alice, la que trabaja para Gucci. Ella al parecer, comenzó a llamarte así el día que tú volviste a la empresa. Una chica bastante lista si me preguntas a mí,” contestó ella, tirando los hombros hacia atrás casi desafiante.
“Espera,” mi padre interrumpió, y yo gemí mentalmente. “¿Como es que te llama Bella?” ¿Dios, podría esto ponerse peor?

“¿Hermoso Bastardo?” chillo mi mamá mientras entraba caminando casualmente en la cocina. “¿Es eso de lo que están hablando?” ¿Incluso mi mamá sabía? Ahora Rose y mi papá reían a carcajadas.
 “¡Mamá! ¿Tu sabías?” ¿Cómo podía sucederme esto? ¿Y que se suponía que significaba ¨Hermoso Bastardo¨ de todos modos? ¿Ella piensa que soy un bastardo? Quiero decir, se que actúo como uno a veces, pero no sabía que ella me había puesto mi pequeño apodo propio. Alto, eso también significa que ella piensa que soy hermoso. Viniendo de ella, no estaba seguro si tomarlo como un elogio o un insulto. No que eso me importara de cualquier manera.
“Por supuesto que sabía, Edward. Bella ha trabajado para la compañía por seis años. Ella me cuenta la mayoría de las cosas,” dijo casualmente, mientras rebanaba el pan. Si esas palabras no me provocaron un infarto; No sé qué lo hará. “Y ella en realidad no me lo dijo. Se le escapo un día en que yo almorzaba con ella y Ángela. Y para ser honesta, me pareció absolutamente hilarante. Te amo Edward,” dijo ella, caminando hacia mí y alborotando mi pelo. “Solo que tu tiendes a ser un poquito rudo en ocasiones.” Rodé mis ojos y aleje mi cabeza de su mano mientras que ella se reía. ¿Se ha vuelto todo el mundo totalmente loco?
“Edward.” Mi padre me hizo señas para que me acercara a él. “Hay algo de lo que quiero hablar contigo. Por favor muestra tu mejor comportamiento esta noche. Entiendo que tu y Bella no se llevan muy bien, pero debes admitir que ella merece tu respeto.” Apretando mi mandíbula firmemente, asentí acordando con sus palabras. Todavía no podía creer que ella me llamara así. Jesús. ¿Y durante estos nueve meses pasados? Quiero decir, yo comprendo que me lo tengo merecido; Los primeros tres meses, la destrate esperando que ella acabara por darse por vencida y renunciara. Pero ella me sorprendió con su determinación. Y desde entonces, todo sencillamente se había puesto peor. Cuanto más la deseaba, más odioso y desagradable me volvía con ella.
El sonido del timbre me saco de mis cavilaciones. Mi ritmo cardíaco se aceleró ante la posibilidad de que fuera ella quien tocaba. Oí a mis padres ir a la puerta y me sentí aliviado de oír que era solamente Mike. Habíamos sido buenos amigos en la escuela, pero no lo había visto desde que partí de mi hogar. Ellos se saludaron y se dirigieron hacia la parte posterior de la casa donde estaba el resto de nosotros. Mike no había cambiado mucho en estos diez años que no nos habíamos visto. Él era un poco más bajo que yo, con una estructura delgada, pelo rubio arenoso y ojos azules; y podría, supongo, ser lo que las mujeres considerarían atractivo. Lo cual solo aumentó mi determinación de mantener a la Srta. Swan lejos de su alcance.
“Edward,” dijo el emocionado, estirándose para estrechar mi mano. “Dios, hombre. ¿Cuánto tiempo ha sido?”
“Un rato largo, Mike. Pienso que desde la secundaria.” Contesté, sacudiendo su mano firmemente. “¿Cómo has estado?”
“Genial. Las cosas me han ido realmente muy bien, Edward. ¿Y qué hay de ti? He visto tus fotos en las revistas, así que supongo que te ha ido bastante bien,” contestó el con una sonrisa honesta, dando una palmada a mi hombro suavemente.
Di un pequeño cabeceo en asentimiento y una sonrisa forzada a cambio. Dejando a Mike y a los otros charlar, decidí que yo necesitaba unos minutos más; Me dirigí por las escaleras a mi antiguo cuarto a pensar. Apenas atravesé la puerta, me sentí más tranquilo. El cuarto había cambiado poco desde que yo tenía diecisiete años; incluso mientras que viví fuera del país, mis padres lo guardaron virtualmente igual que el día que me fui para la universidad. Me senté en mi antigua cama y pensé en que ella realmente podría tener algo con Mike. Él en verdad era un tipo agradable, y podía ser que ellos conectaran. Pero Dios, solo el pensar en que otro hombre la tocara o estuviera dentro de ella hacía que cada músculo de mi cuerpo se tensara. Pensé de nuevo en el momento en el auto cuando le dije que no podía parar. Incluso ahora, con toda mi falsa bravuconada, no sabía si podría. Mi cuerpo dolía por sentirla otra vez. Habían sido solamente siete días, y por mucho que intentara fingir que no era verdad, ella era la única cosa en la que yo podía pensar.
Escuchando voces en la sala, decidí que era hora de hacerme de abajo y enfrentar la música. Cuando llegue al último descanso de la escalera la vi. Ella estaba de espaldas a mí, y el aire se escapo de mis pulmones. Era blanco. Dios mío del cielo porqué tenía que ser blanco. Ella usaba un vestido de verano de broderie que llegaba justo hasta arriba de sus rodillas y dejaba ver sus largas y hermosas piernas. El frente era sin mangas y se ataba con breteles finos en cada uno de sus hombros. Todo lo que podía pensar era en cuánto amaría yo tirar de esos delicados breteles y verlo caer alrededor de su cintura. Pensé por un segundo que iba a tener que volver a subir, pero en ese momento ella se dio la vuelta. Nuestros ojos se encontraron a través del cuarto y supe que no había forma en que yo lograra pasar esta noche. Ella se veía tan hermosa.
Y entonces una sonrisa se escurrió de sus labios y se veía tan genuina que casi le creí. Sabía que esta demostración era solamente para mis padres y Mike. Por supuesto ella jugaría a hacerse la dulce. “Buenas tardes, Sr. Cullen,” dijo en un suave tono inocente.
Mi mandíbula se apretó en una sonrisa; representando mi papel delante de mi familia. “Srta. Swan,” contesté, arqueando mi cabeza levemente en gesto cortés, y mirando sus ojos que luchaban por evitar angostarse. Nuestra mirada nunca se rompió, incluso mientras que mi madre llamó a todos hacia el patio para unos tragos antes de la cena. Cuando ella pasó a mi lado, voltee la cabeza para hablar en voz tan baja que solamente ella podría oír. “¿Exitosa salida de compras la de ayer?
         

Sus ojos se posaron en los míos lentamente, con la misma sonrisa angelical en su cara. “A usted en verdad le gustaría saber, ¿cierto?, Sr. Cullen,” contestó ella con voz suave y sarcástica, apoyo su mano contra mi hombro y se alejo caminando otra vez. Sentí mi cuerpo entero tensarse levemente, inclusive con este simple contacto con ella. Mi plan se desmoronaba alrededor de mí. “A propósito, hay portaligas nuevos en stock.”
Su risa hizo eco a través del pasillo mientras que ella se apuraba para alcanzar Mike, pero mi miembro palpitó con sus palabras. Ella iba a torturarme con esto. Juego iniciado, Srta. Swan.
“Espero realmente que a ti no te molestaran las flores que te envié a la oficina ayer. Admito que fue un poco mucho, pero es que he estado ansioso por conocerte,” Le pregunto Mike y sentí un nudo en mis tripas cuando la cabeza de ella se volteo para encontrar mi mirada.
“¿Flores? ¿Me enviaron flores?” pregunto ella con la frente surcada y ojos acusadores.
Me encogí de hombros casual y sacudí la cabeza. “No, no vi ninguna,” mentí y caminé lejos de ellos para hacerme de un trago. Ella iba a matarme si lo descubría.
Mantuve mi mirada trabada en ella toda la tarde y cuando la cena finalmente comenzó, era evidente que las cosas iban relativamente bien entre ella y Mike. Ella incluso coqueteaba con él ocasionalmente.
No  va  a  suceder.
“Así que… Bella, el Sr. y la señora Cullen me dijeron que ¿eres de Washington?” La voz de Mike rompió mi foco en ella, y levante la mirada para verlo sonreírle dulcemente.
Bella también parecía sorprendida por la repentina pregunta y tardó un momento antes de asentir. “Um, sí. Mi papá es jefe de policía allí, y yo elegí quedarme con él cuando mis padres se divorciaron. Nunca fui una chica de ciudad; Seattle era bastante aterrorizante para mí.” Una pequeña risa se escapó de mis labios, y sus ojos se dispararon hacia mí. “¿Hay algo que le parezca divertido sobre eso, Sr. Cullen?”
Sonreí presumido, mientras tomaba un sorbo de mi vino, mirándola fijamente sobre el borde de mi copa. Su frente se levantó expectante mientras que yo bajaba la copa y me lamía los labios. “Lo siento, Srta. Swan. Solo encuentro fascinante que no gustándole la ciudad, usted haya elegido la tercer ciudad más grande en los E.E.U.U. para vivir.”
Su mandíbula se crispó infinitesimalmente mientras que ella luchaba para mantener su calma. Pero entonces la sonrisa volvió a su cara, y su barbilla se reclinó sobre sus manos dobladas. La mirada en sus ojos me dijo que bajo cualquier otra circunstancia, yo estaría ya desnudo con ella encima de mí o yaciendo en una piscina de mi propia sangre en la alfombra. “En realidad, Sr. Cullen. Mi padre volvió a casarse y como mi madre nació aquí,  yo vine a pasar una temporada con ella antes de que muriera.” Ella mantuvo mi mirada por un momento y tuve que admitir que sentí una punzada de culpabilidad torciéndose en mi pecho. Pero fue suprimida rápidamente cuando ella miro otra vez hacia Mike, mordiendo su labio de esa manera inocente, que solamente ella podía hacer lucir tan malditamente sexy.
Deja de coquetear con él.
Mis puños se apretaron a medida que ellos continuaron hablando el uno con el otro, mi respiración se calmo solamente cuando sentí algo tocar mi pierna. Estaba a punto de echar un vistazo debajo de la mesa, cuando el ahora innegable pie de ella comenzó a arrastrarse hacia arriba por la pierna de mi pantalón. Miré como sus labios se cerraban alrededor de su cubierto, y sentí mi miembro endurecerse cuando su lengua paso lentamente a través de ellos para quitar los rastros de marinada que había dejado el pescado.
“Guau, dentro de las cinco primeras de su clase en el noroeste. ¡Muy bien!” Oí decir a Mike y entonces él levanto la vista para hablarme. “Apuesto a que estas contento de tener a alguien tan sorprendente trabajando debajo de ti, ¿huh?”
Bella tosió levemente, levantando la servilleta de su regazo para cubrir su boca. Sonreí mientras que le echaba un vistazo a ella rápidamente y entonces de nuevo a Mike. “Sí, es absolutamente maravilloso tener a la Srta. Swan debajo de mí. Ella siempre consigue acabar el trabajo.”
“Aw, Edward. Eso es así que dulce de ti,” dijo mi madre con excesiva efusividad, y vi como la cara de la Srta. Swan comenzaba a enrojecer. Y mientras que todos sonreían alrededor de nosotros por la presunta demostración de aprecio, sus ojos me tiraban dagas. Sentí repentinamente su pie en mi entrepierna, presionando contra mi dolorosa erección, haciéndome atragantar con el vino que había estado bebiendo.
“¿Está usted bien, Sr. Cullen?” pregunto ella con falsa preocupación, a lo que asentí con veneno en mi mirada. Ella sonrió y después miro nuevamente a Mike. “¿Y qué hay de ti? ¿Eres de Chicago?”
La punta de su zapato continuó frotándose suavemente contra mí y yo intenté mantener control sobre mi respiración. Cuando él comenzó a decirle sobre su niñez, yendo a la escuela con nosotros, y finalmente hablando de su exitoso estudio contable; Miré su cara perder el fingido interés, y ser substituido por uno de genuina intriga.
No. No vayas ahí, Mike.
Deslicé mi mano izquierda bajo el mantel y encontré la piel de su tobillo, viéndola saltar levemente por el contacto. Pase las  yemas de mis dedos dibujando ligeros círculos alrededor de su tobillo, haciendo que su pie se crispara levemente.
Pero entonces Mike mencionó que a él le gustaría encontrarse con ella  para almorzar algún día esta semana. Y mi mano cubrió su empeine, presionando su pie más firmemente contra mi miembro. Ella sonrió simplemente otra vez.
“A ti no te importaría, ¿verdad, Edward?” Pregunto Mike con expresión alegre, su brazo se reclino sobre la parte posterior de la silla de Bella, y mi pierna comenzó a sacudirse para refrenarme de saltar a través de la mesa sobre su garganta.
“Oh, hablando de almuerzos,” interrumpió Rose golpeando ligeramente mi brazo con su mano. “¿Recuerdas a mi amiga, Megan? La conociste el mes pasado en mi casa. A la mitad de sus 20, mi estatura, pelo rubio, ojos azules. Como sea, ella me pidió tu número. ¿Estas interesado?”
Eché un vistazo hacia Bella cuando sentí los tendones de su pie tensarse, y la observe tragar lentamente mientras que ella esperaba mi respuesta. “Seguro. Tú sabes que prefiero a las rubias, Rose. Puede ser un cambio agradable de paisaje.”
Tuve que refrenar un grito de dolor cuando sentí que su talón se empujaba fuertemente contra mis bolas antes de que ella tirara su pie lejos de mi mano. Ella levantó la servilleta de su regazo y su mirada encontró la mía otra vez, mantenía la mandíbula apretada controlándose. “Discúlpenme, yo necesito utilizar el toilette,” se enderezo bruscamente, sacudiendo la servilleta en la mesa y levantándose para dirigirse nuevamente dentro de la casa.
“Edward,” oí la voz severa de mi padre y me voltee para mirarlo. “Pensé que habíamos hablamos de esto.”
Tome la copa de vino ásperamente y la acerque a mis labios. “No sé a qué te refieres,” contesté, intentando mantener mi voz en calma antes de tomar un sorbo.
“Edward,” agrego mi madre, con la mirada severa en sus ojos que yo recordaba muy bien de mi niñez. “Creo que debes ir a disculparte.”
“¿Por qué?!” Clamé, apoyando mi copa un poco demasiado fuerte sobre la mesa.
“¡Edward!” dijo mi padre agudamente, no dejándome opción de discutir, yo tire mi servilleta en la mesa y me levante, alejándome rudamente.
Camine a través de la casa airadamente, buscando en cada cuarto de baño de los primeros dos pisos, hasta que finalmente alcance el tercer piso donde encontré cerrada la puerta del cuarto de baño. Parado frente a ella, con mi mano apoyada sobre la perilla, emprendí una batalla interna. ¿Si entrara allí, qué sucedería? Había solamente una cosa que quería hacer, y no era hablar. Pensé en golpear, pero la conocía muy bien y sabía de hecho, que ella no abriría. Escuché cuidadosamente por cualquier ruido, pero no oí nada. Gire la perilla lentamente, y me sorprendió encontrarla destrabada. La cólera todavía corría a través de mis venas, solo de pensar que él pudiera tocarla.
Solamente había estado en este sitio algunas veces puesto que mi madre lo había remodelado. Como estaba en el tercer piso, se utilizaba muy raramente. Me intrigo que en una casa tan grande, éste fuera el cuarto de baño que la Srta. Swan hubiera elegido utilizar. ¿Quizás ella sabía que yo la seguiría? ¿Es ese el motivo por el qué la puerta estaba sin trabar? Mi pulso golpeó furiosamente en mis oídos con ese pensamiento.              
Era un hermoso cuarto de estilo Victoriano.
Contenía una bañera con pies de bronce, un lavamanos de pie labrado, un  toilette compartimentado y un antiguo y elegante dressoire  rodeado de espejos, con varias botellas de cristal con lociones y perfumes. Sobre el dressoire, había una pequeña ventana con cortina de encaje que daba al patio y los jardines. Ella estaba sentada en un pequeño banco delante del dressoire, viéndose tan femenina y delicada en ese encantador vestido blanco. Casi parecía como si ella perteneciera a este hermoso sitio.        
“¿Que está haciendo usted aquí dentro?” dijo ella reservada, mirándome desde el pequeño espejo oval encima del  mueble.
Tomando el tubo de su lápiz labial, ella lo aplicó lentamente sobre sus perfectos labios, sus ojos nunca dejaron los míos.
“Oh, creo que usted sabe exactamente lo que estoy haciendo aquí.” Contesté en voz baja, llevando mi mano detrás de mí para dar vuelta la cerradura de la puerta del baño, el tecleo audible resonó en el cuarto silencioso. Todavía sosteniendo mi mirada en el espejo, podía ver como su pecho subía y bajaba pesadamente. Ella estaba tan excitada como yo. Ese pensamiento curvo la esquina de mi boca hacia arriba en una sonrisa boba, y ella me miro severamente en respuesta.
“Bueno, a pesar de lo que pueda pensar,” dijo ella guardando los cosméticos en su pequeño bolso, “usted debe volver. Su familia lo echara de menos.”
“No. Realmente,” dije, dejando de sonreírle, “en verdad mi padre me envió aquí a buscarla. Al parecer, él parece pensar que le debo cierta clase de disculpa.”
“Correcto,” masculló ella bajo su respiración.
“Lo ve,” contesté fresco, lentamente cerrando la distancia entre nosotros. “Ni mi padre, ni cualquier otra persona en realidad, sabe del pequeño juego que usted jugaba conmigo debajo de la mesa.” Ella ensanchó los ojos levemente y su respiración se altero mínimamente.
“Pequeña y traviesa provocadora.”
“Bueno, es posible que nadie lo extrañe a usted. Pero yo definitivamente tengo a alguien esperándome.” Ella se levanto y se volteo para irse, rosando mi hombro mientras pasaba. Cortando su paso, presioné mi mano contra la puerta, bloqueándole la salida.
“No lo creo, Srta. Swan,” le susurré, inclinándome más cerca de su cara. “Creo que nosotros dos tenemos algo que discutir. Usted no irá a ningún lado con él.” Mis labios se posaron ligeramente, apenas debajo de su oído, y sentí el temblor de su cuerpo con el contacto. “Vera, él quiere algo que es mío, y él no va a tenerlo.”
Ella cerró los ojos brevemente ante mis palabras y su cuerpo se tenso. “Yo puedo hacer lo que quiera, Sr. Cullen,” dijo ella suavemente. Podía ver como la afectaba; su piel se erizo y su respiración acelerada roso mi camisa. Ella levantó lentamente los ojos hacia mí, y su mirada se endureció. “Y yo no soy suya.”
“Puede ser que usted piense eso,” susurré, apenas rosando mis labios a lo largo de la columna de su cuello. “Pero su cuerpo,” dije, subiendo mis manos debajo de su falda y tocando el encaje húmedo de su ropa interior. “Dice algo diferente.”
Ella cerró los ojos y dejó escapar un quejido bajo, mientras que mis dedos dibujaban círculos lentos alrededor de su clítoris.
“Jodase.” Sus palabras sonaron tranquilas y las sentí vibrar contra mis labios.
“Déjeme,” dije ronco en su cuello. Ella gimió con mis palabras, y la empujé duramente contra la puerta del cuarto. Tome sus manos, las levanté sobre su cabeza, y las aprisione entre las mías, haciéndola gemir. A ella realmente le gustaba que fuera rudo. Tendría que recordar eso para la próxima  oportunidad. Antes de que pudiera siquiera regañarme a mi mismo por pensar eso, me incliné hacia adentro y estrellé mis labios contra los suyos. La urgencia que sentí apenas con besarla me excito más y presioné mi miembro endurecido contra ella.
“Oh, dios,” jadeo, y su cabeza se inclino de lado, dándome acceso a su magnífico cuello. “No podemos hacer esto.” Recorrí con mis labios hacia abajo y a través de su clavícula hasta su hombro.
Con un movimiento rápido, tome sus manos en una de las mías, y con mi mano libre solté lentamente el fino bretel de su vestido, besando la piel recientemente expuesta. Me traslade al otro lado y repetí la acción para ser pronto recompensado, cuando este se deslizó abajo revelando un, increíblemente sexy soutien,  de encaje blanco, sin breteles. Mierda. ¿Tendrá esta mujer alguna prenda que no me haga calentar? Mi boca se arrastró sobre sus pechos mientras que mi mano libre se movía hacia el broche de su sujetador. No había forma de que me perdiera de ver sus pechos desnudos esta vez. Se abrió fácilmente y el encaje desapareció, revelando la visión que llenaba todas mis fantasías. Tome un pezón rosado en mi boca, ella gimió en voz alta y sus rodillas se doblaron levemente. “Shhh,” susurré contra su piel.
La levanté un poco y ella envolvió sus piernas alrededor de mi cintura, juntando nuestros cuerpos más firmemente; ambos gemimos ante la sensación. Libere sus manos y ella las trajo inmediatamente a mi pelo, acercándome rudamente a ella. Carajo, me encanta cuando ella hace eso. Empujándola más firmemente contra la puerta, me di cuenta de que había demasiada ropa entre nosotros; Quise sentir el calor de su piel contra la mía. Ella parecía leer mi mente, pues sus dedos bajaron rápidamente a mi cintura y comenzaron a sacar mi camisa fuera de mis pantalones; sacándola  por encima de mi cabeza. La sensación de sus pechos desnudos contra mi pecho hizo que otra ola de lujuria pasara a través de mí.
El sonido de risas en el jardín flotó hacia arriba a través de la ventana levemente abierta, haciéndola tensar. Mire hacia arriba, y vi el flash de las diversas emociones que pasaban a través de su cara. Sus ojos encontraron los míos y ella se veía como si luchara con lo que quería decir. “No debemos hacer esto,” dijo finalmente, sacudiendo su cabeza despacio. Hizo un movimiento para alejarme y yo la empujé más firmemente contra la puerta. “Él me está esperando.”
“¿Usted lo desea?” Pregunte rudamente, mientras que la rabia comenzaba a hervir dentro de mí. No había manera de que él la tuviera nunca de esta forma. “Contésteme,” repetí, aún más enojado. Sus ojos perforaban los míos, pero ella no habló. Bajándola bruscamente, la empuje contra el dressoir y me coloque detrás de ella. Desde donde estábamos, teníamos una vista perfecta del patio. Particularmente de Mike, y ese solo pensamiento casi me hizo sonreir.
Tomando su pelo en mis manos, empuje su espalda desnuda contra mi pecho y acerque mi boca a su oído. “¿Lo ve?” Pregunte, mis manos comenzaron a acariciar sus pechos. “Mírelo.” Dirigí mis manos hacia abajo por su abdomen, a lo largo de su falda y hacia sus muslos. “¿Acaso el la hace sentir de esta manera?” Mis dedos flotaron encima de su muslo y su ropa interior. Un silbido bajo escapó de mi boca cuando sentí la humedad allí. Ella gimió y empujó sus caderas nuevamente contra mí. Perfecto. “¿Qué quiere usted?” Susurré contra su hombro.
“Mierda. No sé,” contestó ella desesperadamente. Pero incluso mientras decía esas palabras sus caderas continuaban moviéndose contra mí.
Mis dedos continuaron resbalando dentro y fuera de ella, y yo deseaba que fuera mi miembro más que cualquier otra cosa. “Mírelo, Bella. Usted sabe lo que quiere.” Ella susurro una grosería cuando yo dije su nombre. Y Dios, que me sentí tan bien diciéndolo.
“Cójame. Por favor. Necesito sentirlo dentro de mí.” Ella no necesitó pedírmelo dos veces, yo desabroche rápidamente mis pantalones y los empujé hacia abajo de mis piernas. Levantando su falda tomé su bombacha en mis manos, con la intención de bajarla cuando ella susurró. “Rómpala.”
A la mierda. Yo amo que a ella le guste eso. Nunca había sido tan rudo y primal con nadie antes. Dios, eso me calentó demasiado. Tomándola con mi puño, la rasgue fácilmente, y ella dejó escapar un gemido cuando la tela abandono su cuerpo. Después de lanzarla al piso, comencé a pasar mis manos por todo su cuerpo, sus hombros, dejé que mis dedos resbalaran hacia abajo por sus brazos, hacia sus manos; colocándolas en la mesa delante de nosotros, y la incline suavemente encima. Agarré mi miembro en mi mano y tantee su entrada con la punta.
Mi miembro se crispó con la imagen delante de mí; su hermoso cuerpo doblado a la altura de la cintura, la falda sobre sus caderas, su perfecto culo en exhibición, y me pregunte brevemente si la habían tomado alguna vez de esa manera. El estar con ella hacía que yo quisiera probar cosas que nunca antes quise. Y desee ser el que le enseñara. Solo ese pensamiento me hacia morderme los labios mientras que resbalaba lentamente dentro de ella.
Dios había pasado demasiado tiempo. ¿Cómo pude pensar que yo podría permanecer lejos de esto? Ambos gemimos mientras que yo resbalaba dentro y fuera otra vez. Inclinándome encima de ella yo la  bese y susurre otro “Shhh” en su espalda. Gemí cuando empujó sus caderas nuevamente contra mí, deslizándome más profundo en ella. Sabía que no podría durar mucho si ella seguía haciendo eso, pero el impulso de empujar era demasiado fuerte.
Más risas vinieron de afuera, y me sacaron rápidamente de mis pensamientos. Mike estaba allí abajo y él quería sacarme esto. La sola idea me hizo empujar más fuerte. Las botellas y los jarros en la mesa estaban golpeándose y vibrando con la fuerza de nuestros movimientos, pero no podía hacer que me importara. Tomando su pelo, la atraje hacia atrás haciendo que ella ahora estuviera contra mi pecho, “¿Usted lo ve? ¿Usted piensa que él puede hacerla sentir de esta manera?” Continué empujando dentro y fuera de ella, forzándola a mirar hacia afuera de la ventana.
Sabía que estaba desmoronándome. Mis muros estaban cayendo alrededor de mí ahora y no me importo. Necesitaba cogerla lo suficientemente fuerte como para que ella se acordara de mi esta noche en su cama. Mi mano libre corrió por sus lados hasta sus pechos, palpándolos y pellizcando sus pezones rudamente.
“Oh Dios,” gimió ella. “No, nadie me ha hecho sentir nunca de esta forma.” Solo escucharla decir esas palabras me lleno de un orgullo animalista que nunca había sentido antes. Deslice mi mano hacia abajo y la puse detrás de su rodilla subiendo su pierna a la mesa, abriéndola más y permitiéndome empujar más profundo. Ella jadeó con la sensación que le provocaba la posición, y yo besé y pellizqué arriba y abajo de sus hombros y su cuello.
“¿Puede sentir como usted se amolda perfectamente alrededor de mí?” Gemí en su cuello. “Y yo me   siento jodidamente increíble dentro suyo. Cuando baje, quiero que recuerde esto. Recuerde lo que siente cuando mi miembro se mueve dentro y fuera de usted.” La sensación era aplastante y yo sabía que estaba muy cerca de mi límite. Me aterrorizo pensar que esta sería la vez última que experimentaría esto. Yo en verdad la sentía. Estaba más que desesperado. La deseaba como a una droga, y esa sensación consumía cada uno de mis pensamientos. Ella comenzó a mover sus caderas contra mí más fuerte y supe que ella también estaba cerca. Tomando su mano con la mía, entrelace nuestros dedos y los moví abajo de su cuerpo hasta su clítoris, nuestras manos lo frotaron y acariciaron suavemente. Rosamos el sitio donde nos conectábamos, y gemí mientras me sentía deslizar dentro y fuera de ella. “¿Usted siente eso?” Susurré en su oído mientras que separaba nuestros dedos deslizando los de ella sobre mis muslos.
Ella volteo su cabeza y gimió en alta voz contra mi cuello. La conocía lo suficiente para saber lo que vendría a continuación. Ella comenzó a tensarse alrededor de mi miembro y su respiración se agitaba cada vez más. Cada movimiento nos acercaba más y yo necesitaba calmarme. Quitando mi mano de su pelo cubrí suavemente su boca y le susurré que ella tenía que permanecer silenciosa en su oído. Pero cuando sus gritos amortiguados por mis manos llenaron el aire, sentí mi propio clímax comenzar a expandirse a través de mí. Su mano cayó de mi pelo para cubrir mi boca y cerré los ojos dejando que la  intensa ola de placer me cubriera. Mis embestidas finales eran profundas y fuertes y sentí como me derramaba dentro de ella.
Abrí lentamente los ojos; besando la palma de su mano antes de quitarla de mi boca y de poner mi frente contra su hombro. Las voces de abajo continuaban llegando hasta nosotros de modo que sabía que nadie era consciente de lo que acababa de suceder. Ella se inclinó nuevamente contra mí y nos quedamos allí en silencio unos momentos más.
Ella comenzó a alejarse lentamente de mí; y fruncí el ceño levemente ante la pérdida de contacto. Vi como ella acomodó su falda, se coloco su soutien e intento atar los breteles de su vestido. Mientras que me agachaba para levantar mis pantalones, mis ojos encontraron la tela de encaje rasgada en el piso; me estire para asirlos y los puse rápidamente en mi bolsillo. Eché un vistazo encima de ella para verla todavía luchando con su vestido; me acerque y corrí sus manos; Atando los breteles sin buscar su mirada.
Nos miramos el uno al otro una vez en un silencio incómodo, yo quite mis manos de sus hombros y caminé detrás de ella. Ni siquiera sabía si alguno de nosotros estaba sorprendido de que hubiera sucedido otra vez. En este punto se sentía casi como si se hubiera convertido en una fuerza innegable. Ambos respirábamos agitadamente, y tratábamos de estabilizarnos. Sin mirarnos caminamos hacia la puerta. Alcancé el picaporte y tiré de él abriéndola, y ambos nos sorprendimos con lo que vimos frente a nosotros.
Allí en el umbral, con sus brazos cruzados en el pecho y su ceja levantada con expresión de conocimiento, estaba Rosalie, sus ojos oscilaban entre nosotros dos.
“Creo que nosotros tres tenemos algo de que hablar.”

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...