martes, abril 19, 2011

Deja Brillar Tu Luz - Teaser - Capítulo 16 - Bueno para nosotros By Lolashoes

 “Bella. Bella.”
La voz de Edward sonaba angustiada.
“Bella. Mierda. Abre los ojos.”
Mis párpados se abrieron agitados y Edward tomó mi mano, empujándola hacia una toalla que se encontraba contra mi cabeza.
Entendí entonces lo que había sucedido y jadeé.
“Oh Dios!, Edward, encuentra a Carlisle!”

“Bella,” dijo él, no haciendo caso de mí. “Necesitas puntos. Sostén esto aquí mientras que traigo el bolso.”
Sostuve la toalla contra mi cabeza que palpitaba. Me sentía exactamente como era lógico sentirse después de caer de cabeza contra una mesada de mármol. Edward me había levantado un poco y me encontraba sentada, desnuda, contra la mesada.



Edward se había ido y regresado en un instante trayendo un gran bolso negro. Él hurgo dentro rápidamente, sus movimientos se veían totalmente indefinidos. Se puso los guantes, tomo un kit de sutura, una jeringa de lidocaína, y algunas gasas con alcohol y yodo. Contenía la respiración. Mis ojos se enfocaron en su cara, su expresión era concentrada, adolorida. Retiró la toalla, y sus ojos se oscurecieron,  su cara era como una máscara de piedra, mientras examinaba el corte.


CHICAS:
COMO VA?
AUN EMOCIONADA CON EL BESO ROBSTEN EN LA PREMIER DE W.F.E.!!!
PRONTITO LES SUBO EL CAPITULO COMPLETO.
BESOS CULPOSOS,

LADY G

sábado, abril 09, 2011

FELIZ CUMPLE. MRS.JONES!!!

MRS. JONES:

ME ENCANTARIA ESTAR AHI PARA ABRAZARTE



Y DECIRTE UN FUERTE FELIZ CUMPLE!!!




PASALO HERMOSO HOY COMO SEGURAMENTE LO HARA NUESTRA QUERIDA KRISTEN.

TE QUIERO MUCHO!!!!!

BESOTESSSS

LADY G

A Happy Birthday To Kristen and Me!!!!!!!!


Besitos Cumpleañeros,
                        Mrs.Jones (+1)

sábado, abril 02, 2011

Deja Brillar Tu Luz - Capítulo 15, 2° Parte - Intimidad by Lolashoes

...“¿Te gustaron tus regalos?”
“¿Qué regalos?” Pregunté, jugando a hacerme la inocente.
Él me siguió el juego. “Oh, entonces ¿tú no miraste a escondidas en esta caja negra de aquí?” Su ceja se enarcó, y su cuerpo musculoso se arrodilló en el piso delante de mí.
“Oh, por supuesto que miré a escondidas,” le dije sonriendo. “Pero, no estoy segura para que es todo lo que hay en esa caja…”
“¿Quieres que te diga, o quieres que te muestre?” Sus ojos ambarinos quemaban en los míos, su mano acariciaba la parte posterior de mi pantorrilla.
“Muéstrame.” Le susurré.


Él levantó mi pie y comenzó a besar un camino hacia arriba por mi pierna suavemente antes de retirarse.
“Antes de que nos dejemos llevar demasiado, necesitamos fijar unas reglas básicas.” Él siguió besando mi pantorrilla, hasta mi rodilla. “Sobre tu fantasía… de anoche ¿puedo llamarla fantasía?” Él me miraba y mi sexo entero comenzó a palpitar con su expresión.
Asentí. Su sonrisa era más allá de sensual. “Bien.” Él besó mi rodilla otra vez, frotando ligeramente mi pierna con sus manos. “Yo creo que deberíamos comenzar explorando algunas de estas nuevas… sensaciones… y nos damos un cierto tiempo para trabajar… la penetración real.”
Jadeé con sus palabras, mis mejillas llegaban a estar muy calientes pero mi cuerpo respondía con algo mucho más audaz que el pudor. Él rió suavemente.
“Tú amas que yo te hable sobre sexo, mi pequeña gatita.”


Él arrastró su lengua sobre el interior de mi rodilla, alcanzando mi muslo antes de detenerse. Me miró otra vez, con sus ojos más serios.
“No estoy seguro de poder penetrarte… allí… sin dañarte. Eso puede ser algo que queramos reservarnos… para después de…”
Él me miraba y asentí comprendiendo. En este punto no me importaba cómo él me tomara; solo lo necesitaba dentro de mí.
“Como consuelo, como tú ya sabes, nos conseguí algunos juguetes.”
Él se levantó y caminó hacia la mesa de luz, abrió el cajón y saco las cintas negras con las que lo había atado a la cama algunas noches antes. Ató una de ellas alrededor de mi cabeza, tapando mis ojos y le dio dos vueltas, sujetando la cinta firme pero suavemente en la parte posterior de mi cabeza. Con otra ató mis manos juntas.


Mis rodillas estaban dobladas en el borde de la cama y yo lo oí moverse alrededor cerca de mí. Todos mis otros sentidos fueron aumentados repentinamente. Su piel fría, aunque no me tocaba, daba piel de gallina a mis piernas. Oía su respiración, baja y profunda; él inhalaba el olor de mi despertar. Su propio olor llegaba de forma aplastante a mí con la venda puesta, y sentía como mojaba las sabanas debajo de mí.
Sentí que Edward se movía delante de mí, y luego él susurró,
“¿Confías en mi?”
Asentí, mis labios estaban separados, mi necesidad de él hacía que mi pecho se levantara. Sentí sus labios fríos presionar suavemente contra los míos y su lengua aparto mis labios lentamente, su respiración dulce se arremolino sobre mi lengua.



“¿Bella, sabes cuánto te amo?”
Gemí contra él, mis manos atadas trataban de alcanzarlo pero su cuerpo no se encontraba más delante de mí, sus labios se fueron repentinamente de los míos. Su boca tocó la parte posterior de mi cuello y lo sentí aterrizar despacio detrás de mí en la cama.
“Tu piel es tan hermosa, tan suave y cremosa bajo mis dedos…” él alzó una mano alrededor de mi cuerpo y una pluma se deslizo a lo largo de mi pecho, la tensión aumentaba y él pellizcó mi pezón suavemente. Grité, arqueando mi espalda contra su mano, inclinando mi cuerpo contra él pero ya no estaba. Terminé casi acostada en la cama, con las piernas colgando sobre el borde. Puse las manos sobre mi cabeza, queriendo sentirlo a él.
“Está muy bien, acuéstate mi amor.”


Él estaba delante de mí otra vez, sus manos frescas empujaron mis piernas apartándolas, sentía su respiración fría en mi sexo.
“Hueles tan bien Bella, ¿puedo probarte?”
“Sí, dios Edward… oh tócame por favor…”
Sentí su pelo suave rozando la piel entre mis rodillas cuando él se inclinó hacia adelante y dejó a su lengua danzar contra mi piel mojada.
“Bella, estás tan mojada, oh dios… sabes tan bien…”
Su cara empujó en mi centro, su lengua me lamía enloquecida antes de que yo comenzara a jadear y entonces él se alejó, apoyándose con su respiración agitada contra mis muslos.



 “Bella necesito que respires profundamente. Quiero seguir probándote.”
Intenté controlarme, concentrarme en respirar profundo, sabiendo que su boca iba a tocarme otra vez.
“Así, bebé.”
Me susurró, besando mis muslos. Su lengua me lamió suavemente, calibrando mi respuesta, y entonces cuando él estuvo seguro de que yo estaba bien lo hizo de forma vigorosa. Sentí algo frío en mi entrada y empujé mis caderas hacia él. Comenzó a vibrar y él lo empujó dentro de mí, su lengua suavemente succionaba mi clítoris.
Moví mis caderas contra su boca, “Edward, oh dios, sí…” Él alejo su boca cuando mi respiración se acelero, en cambio saco el vibrador de mí y lo presiono duramente contra mi clítoris. Nunca había sentido nada como esto y con los efectos del veneno me acercaba a un clímax masivo. Él empujó dos dedos dentro de mí y los bombeo dentro y fuera mientras que yo gemía su nombre.



“Edward estoy muy cerca, tan cerca, tan cerca…”
“Oh Bella, te siento tan apretada alrededor de mis dedos. ¿Se siente bien? ¿Te gustan mis dedos adentro de ti?”
Su voz era apenas un susurro, casi un gemido. Gemí contestándole. Cuando estaba a punto de culminar él retiró el juguete, y abrió mas mis piernas, su respiración volvió a mi centro.
Grité con la pérdida, mi cuerpo se retorcía en la cama por la necesidad, empujando hacia su cara, rogándole que me dejara acabar. Jadeaba. Él empujó mis piernas hacia arriba contra mi pecho, separándolas. Sentía sus dedos frotando un poco de lubricante en mi cola, el líquido caliente en sus dedos frescos, la sensación era enloquecedora, empujándome ya hacia mi clímax.
“Relájate, dulzura…” su voz era increíblemente profunda, mis caderas se empujaron hacia su voz. Él empujó suavemente un dedo dentro de mi cola y después lo quitó, substituyéndolo lentamente por el pequeño juguete de goma. Grité de placer, empujando contra su mano mientras que él lamia mi muslo. La sensación del pequeño juguete dentro de mí me hizo gemir incontrolablemente.
“Edward, unhhh mierda…, se siente tan bien…” Gemí, casi en un hilo de voz.
“¿Quieres esto?” Pregunto y oí el sonido del vibrador.
Asentí vigorosamente, con mis brazos estirados hacia arriba sobre mi cabeza. Él presionó el vibrador contra mi clítoris, y empujó dos dedos dentro de mí, su gemido sonó ruidosamente cuando mis piernas cedieron, cayendo a cada lado. La sensación estalló dentro de mí, y un grito primitivo se escapó de mis labios cuando acabe, monumentalmente. Mi espalda se arqueó hacia arriba fuera de la cama y mi cuerpo se aferró con fuerza alrededor de sus dedos.



“Oh dios Bella, oh dios…” él gimió, su boca seguía besando mis muslos, y sus dedos empujaban en mí febrilmente.
Después de lo que se sintió como una hora mi orgasmo cedió, y yo estaba ida, pasada, jadeando en la cama, uno de mis brazos se apoyaba sobre mi frente. Edward saco lentamente el vibrador de mí, mi respiración jadeante con esa sensación. Subió sobre mí, levantando mi venda, y su sonrisa brillaba. Desató mis manos y enredó sus dedos en mi pelo, su cuerpo duro se froto contra mis muslos.



“Me volaste la cabeza completamente, Bella.” Dijo besándome suavemente, y sus manos me acariciaron ligeramente el pelo.
Nos besamos por un rato, disfrutando de nuestras caricias, su respiración se hizo más profunda, más dura, y su cuerpo era una roca contra mí. Rodé sobre él y monté sus muslos a horcajadas. Él se apoyó en sus codos, mirándome estirarme hacia la mesa de luz para tomar algo del lubricante caliente, una sonrisa torcida jugaba en sus labios. Puse un poco en mi palma y froté mi mano a lo largo de la cabeza de su miembro antes de exprimir su base, para luego frotarlo lentamente. Sus ojos estaban fijos en mis manos; sus propias manos asieron las sabanas a sus lados.
“Tus manos se sienten tan bien Bella, bebé… más rápido…”
Me moví más rápidamente en él, tocando sus testículos con una mano, frotándolo duramente con la otra, exprimiéndolo mientras que me movía arriba y abajo de él. Miré su hermosa cara atenta, mi propio cuerpo empapaba sus muslos.



“Oh dios… apriétame más fuerte, agárrame…, eres tan sexy” él gimió, sus ojos nunca salían de mis manos que lo movían. Lo froté fuerte, mis propios gemidos venían con los suyos, su expresión de lujuria me descontrolaba.
“Bella, estoy muy cerca, muy cerca Bella, tan cerca…”
Sus piernas comenzaron a temblar, sus esfuerzos ahora me resultaban familiares, el intentaba contener la fuerza de su orgasmo.
Hundí mi boca sobre él y sus caderas se empujaron hacia arriba de la cama, sus gritos hacían eco en las paredes.
“Oh dios, tus dulces labios, mierda bebé……” dijo viniéndose fuertemente en mi boca, su miembro pulsaba contra mi lengua, nunca cerró los ojos, nunca sacó la vista de mí. Me moví suavemente sobre él hasta que sus piernas se relajaron por debajo mí, y su mano toco mi hombro. Levante la vista para encontrarme con una salvaje necesidad de mí en su cara.
“Bella,… yo necesito…”
Tiró de mí hasta su cara y me besó apasionadamente, sus manos acariciaron mi piel, sus gemidos se oían continuamente contra mi boca.



*****
Hablamos en la oscuridad el uno al lado del otro. Apenas podía verlo, su piel pálida brillaba intensamente en el cuarto negro, la luna era apenas una astilla en el cielo, las velas hacía mucho tiempo que se habían extinguido. Sabía que él podía ver cada movimiento que yo hiciera, cada expresión de mi rostro. Sus dedos dibujaron mis labios, yo sentía sus ojos clavados en mi cara.
“Te necesito más cada vez que hacemos el amor. No puedo explicarlo. No sé si alguna vez voy a conseguir saciarme de ti.” Él sonaba febril. “Tu cuerpo me pide más y quiero dártelo, y lo hago. Pero necesito más, todo el tiempo. Apenas puedo demostrarte o decirte cómo me siento y sigue creciendo, y es difícil de contener…” Su voz era suave, casi un reproche en mi oído.



Antes de que pudiera procesar mis propias palabras ya estaban fuera de mi boca, “Conviérteme. Ahora, conviérteme. Conviérteme porque tú quieres tenerme por siempre. Conviérteme por lo que acabamos de darnos. Conviérteme porque tú sabes que te necesito más que a cualquier cosa en este mundo.”
Mi voz salió como un susurro, mi corazón estaba acelerado, y mi mente frenética por la intimidad que acabábamos de compartir.
Él gimió contra mis labios.
“Te quiero por siempre. Te quiero más que eso. Estoy enfermo de deseo por ti. Pero no es así. No es así cómo sucede.”
“Edward, escúchame, por favor.” Dije suavemente contra él, no queriendo arruinar el momento sino sabiendo que esto era lo correcto.
“¿Bella, no puedes confiar en mí?”
Su voz sonó suave, sus manos tiraron mi cara hacia la suya, sus labios necesitaban los míos, su respiración fría sobre mí.
“Te necesito tanto, por favor déjame hacer esto a mi manera.”
Lo miré, con mi corazón palpitando de amor por él, pasión, entusiasmo, necesidad.



“Solo quisiera que mis memorias humanas terminaran con nosotros, de esta forma. Quiero tener una opinión en cómo sucede esto. No puedo comenzar la eternidad contigo solamente en tus términos.”
Sabía que mis tranquilas palabras, dichas con besos, con caricias suaves por toda su cara, lograban atontarlo levemente.
“Te oigo, Bella. Créeme por favor que te oigo. Por favor solo ten un poco de fe en mí.”
Me besó suavemente, acercándome a su pecho. Le susurré mi amor por él. Y caí dormida pronto después de eso, agotada. Había dicho todo lo que podía decir.
*****
Sol de la mañana. Manos frescas frotando ligeramente mi piel. Mi cuerpo adolorido; mi mente nublada con las memorias de ayer por la noche, de nuestros miembros enredados juntos, de mi cuerpo que pulsaba bajo el suyo. Edward me sonrió cuando me estiré, y su boca beso suavemente mis hombros.



“Te amo. Te amo tanto.” Susurré. Él me apretó cerca en respuesta, suspirando suavemente en mi oído, y comprendí que el también estaba agotado; rara vez se quedaba sin palabras.
Mi garganta estaba seca, y estaba muerta de hambre.
“Voy a conseguir un poco de agua y un algo de fruta. Vuelvo pronto.” Él asintió, sentándose en la cama, y frotando su cabeza ausente. Cuando di la vuelta en la puerta él se dirigía hacia el cuarto de baño para ducharse otra vez, atento a los sistemas olfativos sensibles de sus hermanos.
Caminé a la cocina, inhalando profundamente el olor del océano que venía a través de las ventanas abiertas. En un segundo, mi pie se deslizó en el piso, y mi cuerpo se estrelló hacia adelante, golpeando mi cabeza contra una esquina de la mesada. Tropecé contra la isla del centro, mis piernas se sentían débiles. Lleve las manos a mi frente y las miré, estaba cubierta de sangre. La sangre caía por mi ojo derecho, mi visión se torno negra. Sentía la oleada familiar del vértigo y vi a Edward entrando en la cocina antes de que me desmayara.

CHIQUITAS,
COMO ANDAN???
ACA, EN REPOSO CON ESTE YESO QUE PESA MIL KILOS EN MI PIE...
QUE LES PARECIO ESTE CAPITULO??? A MI...ME ENCANTO!!!
QUIERO COMENTARIOS!!! LES GUSTARON LAS FOTITOS???
BESOS CULPOSOS,

LADY G


viernes, abril 01, 2011

Lo deje solo por un ratito...no vaya a ser que nos clausuren!!!!


 Este vid no tiene todas las imagenes, pero viene bien igual!

Tengo los ojitos cruzados...todavia! Esa foto de Edward rompiendo o a punto de romper el cabecero de la cama...

Amores, asumo que uds. ya vieron las imagenes paganas que se filtraron de E&B en BD de ayer...
Por razones de proteccion de derechos ya las han quitado, pero para quienes se animen a darse un paseito por el wild side, solo dejenme un comment y les sera enviado el material ASAP...

 Por el momento, posteo las imitaciones que subieron las chicas de Random Acts Of Rob





Besos Moooy Culposos,


                             Mrs. Jones

martes, marzo 29, 2011

El nombre de mi hija

Los hijos y sus nombres, elecciones para toda la vida
¿Recuerdan esta publicidad de Banco Rio?






Era muy tierna y sin dudas puso a todo el mundo a pensar sobre cómo se llamaba.
Un buen nombre. Eso es lo que queremos y pensamos para nuestros hijos. Un nombre que lo represente, que lo identifique, que lo distinga del resto. Un nombre que lleve con orgullo, que despierte simpatía. Un nombre que no se gaste. Que nos sirva para distinguir a cada miembro de la familia que siempre soñamos tener.
Elegir el nombre de mi primer hijo fue difícil. Mi media naranja andaba medio exprimido por aquellos días, con todo el asunto de la paternidad y las dudas, y los miedos. Yo, por suerte, estaba flotando entre las nubes de Valencia. Tanto así que, hasta bien entrado el quinto mes de gestación ni me preocupe por ponerle nombre a mi milagro personal. Por aquellos días me encontraba abstraída, leyendo “El Alquimista” de Paulo Coelho.
La obra trata de la vida y aventuras de un joven de 18 años aproximadamente, que desde pequeño su padre lo convenció de entrar en un seminario y ser sacerdote, pero su deseo de viajar lo llevó a ser pastor. El libro comienza así:
"Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver."
El libro versa sobre sueños y los medios que utilizamos para alcanzarlos, sobre los azares de la vida y las señales que se presentan a lo largo de la misma (saber comprender, observar dichas señales, etc.)
Con semejante mensaje entre mis manos, mi mente volaba hacia el futuro de mi hijo y yo devoraba las páginas del libro y me convencía de que al terminarlo, casi por arte de magia, sabría finalmente como nombrar a mi primogénito. Y así fue! Porque por algún hecho fortuito, o de puro despistada, solo supe el nombre del protagonista en el Epilogo.
Se llamaba Santiago, y cuando lo leí supe que ese era el nombre que llevaría mi hijo.
Con el segundo, en cambio, la cosa fue distinta, mi media pasa de uva me agoto con su lista de nombres y como yo había elegido el del primero, nobleza obliga, el elegiría el del segundo. Mi marido encontró uno muy original... Y yo me encontré aceptando su elección, mortificada, pero con resignación.
La cosa se complico un día en el supermercado, cuando un padre le grito a su retoño, de unos tres añitos: -“¡Toma Tomas!” a voz en cuello, desde la punta de una góndola…Mi media cascara de nuez se hizo el distraído y yo mastique el enojo hasta llegar a casa. Finalmente, nació Tomas, y con él su nombre en mis labios, y juro que con el tiempo, creció en mi y ahora amo profundamente su nombre y el también.
Con nuestra tercera retoña y, aunque ya no digo última, léase, notifíquese y archívese, que lo será, tenemos un problemón. Estamos más perdidos que gaucho en la neblina. Mi medio pomelo quiere llamarla: Florencia, ¡Puaj! Que me disculpen las Florencias del mundo, yo tengo en mi haber llamarme Zulema y me lo banco desde jardín de infantes, de modo que, ustedes sabrán comprender…
Yo tengo una solida formación democrática, y en ese tenor, intente darles voz y voto a mis hijos mayores. (Confieso que también lo hice para sumar aliados a mi causa anti-Florencia). Pero no me sirvió de mucho. El más grande es un opositor a ultranza, “hijo e’ Tigresa”, el más pequeño, en cambio, es mas influenciable…
Pero, peliaguda está la cosa, a ninguno se le cae un nombre para acercar a la mesa de negociación. Yo no tiro nombres ridículos, como Apple o Atununsun, tampoco me despacho con nombres insufribles como Amaranta Úrsula o Nefertiti. Que no les sorprenda, hay gente que se llama: Esteban Quito, Amada Mia, Onedollar, y otras varias cargas pesadas que llevaran de por vida.
Yo tengo muy claro lo que se siente cuando tus compañeritos se ríen de tu nombre, no de vos, sino de cómo tus padres escogieron llamarte. Y aunque todas nosotras adoramos los santos colmillos de Edward, ninguna en su sano juicio llamaría a un hijo suyo Esteban Piro, ¿verdad?
El acto de ponerle un nombre a nuestro hijo es nuestro primer regalo y un gran acto de desprendimiento como padres: tenemos sólo que pensar en él o ella, no en nosotros.
Y en esa nota me encuentro. Quiero para ella un nombre conocido pero distinto, que suene bien, que tenga un lindo diminutivo y un significado interesante (nada de: "persona torpe y desubicada", o: "guerrero brutal y sanguinario"); que combine bien con los dos apellidos (el de mi medio higo y el mío).
A mí me gusta Olivia. Mi marido lo odia, mis hijos lo detestan y mi familia me pone cara de mortificación. Yo pensé en defenderlo a capa y espada, pero si a nadie le gusta el nombre... ¿Le gustara a ella el día de mañana? ¿La gente le dirá algo sobre Popeye? ¿Sus compañeritos se burlaran? ¿Sera infeliz cada vez que le pregunten cómo se llama?
En fin, sigo en la búsqueda, y lucho por no conformarme. Todavía tengo fe de que juntos encontraremos un buen nombre para nuestra pequeña. Uno que haga que se me llene la boca al pronunciarlo, uno que me llene el alma, que me suene a hierba.
Lo elegiremos nosotros, pero ella será quien le dé significado y lo transforme, cada vez que lo escriba adornado con florcitas, o la primera vez que lo escuche en los labios del chico que le guste.

 Besitos Culposos,

Mrs.Jones (+1)

lunes, marzo 21, 2011

Deja Brillar Tu Luz by LolaShoes - Cap. 15 - Intimidad - 1° Parte

Le conté a Edward sobre mi conversación con Jasper mientras terminaba mi cena. Éramos solo Edward y yo,  habíamos decidido que queríamos una noche solo para nosotros dos. Él escuchó sin interrumpirme, fascinado al parecer, por mi versión de los acontecimientos.
“Me sentí como… no sé, como si lo conociera de toda la vida.” Pensé en lo fácil que había resultado estar con Jasper.


“Cuando él se sentó, parecía como si retomáramos una conversación que habíamos comenzado hace mucho tiempo.”
Edward me sonrió, sus ojos se veían cálidos y felices de oírme hablar de mi día, de mi conexión con su hermano.


“Él está impresionado contigo.” Dijo Edward, con su voz llena de amor. “Él no está seguro sobre que pensar de ti, yo lo sé, y sus pensamientos eran muy similares los tuyos.”
Sonreí a eso, de alguna manera yo sabía que era verdad. Una sonrisa disimulada se dispersó a través de su cara.
“Y sus pensamientos son puramente fraternales y admirables, me alegro de reportar.”
Reí. “¿Edward, tú recuerdas la zunga que él estaba usando? Pienso que yo me habría dado cuenta si sus pensamientos se perdían, incluso levemente.”
Él rió acercándose a mí y me besó lentamente, sus labios se movían sobre los míos, bajando por mi mentón hacia mi cuello, sus manos frotaban mis brazos.
“Voy a ir a tomar una ducha. ¿Me encuentras en el dormitorio en algunos minutos?”
Su voz sonó tranquila, y seductora en mi oído.



Asentí a sus instrucciones asombrosamente específicas, notando que no me había pedido que lo acompañara en la ducha.
Él se dio vuelta para irse, mirándome sobre su hombro, cuando salió del cuarto, sus ojos ardían.
Llevé mis platos al fregadero, lavándolos rápidamente antes de que Edward comenzara a usar el agua. Oí abrirse la ducha y me senté para escribir una rápida postal a Charlie y una para Renee y Phil,  la haría enviar la próxima vez que alguien fuera a Río. Apagué las luces de la sala de estar y caminé al dormitorio.
Jadeé al ver el cuarto. Velas minúsculas cubrían casi cada superficie plana, creando centenares de sombras que oscilaban a lo largo de la pared. La cama estaba hecha con sabanas negras de satén que no reconocí, las mantas estaban dobladas al pie de la cama y había una silla colocada en la esquina. Al parecer no iba a acurrucarme en la cama para dormir, todavía. Vi un trozo de papel en la cama, camine hacia él y lo tomé.
Desnúdate.
Esa única palabra hizo que mi cuerpo se llenara de una sensación densa y caliente. Me saqué el pareo y mi traje de baño, luego deshice el rodete de mi pelo y lo deje caer sobre mi espalda. Me senté en el borde de la cama, preguntándome cuando vendría Edward.


Había una caja negra sobre mi mesa de luz. No había nota, ninguna indicación de si se suponía que podía mirar adentro. Podía todavía oír el ruido de la ducha y me arriesgue a espiar brevemente dentro de la caja. Adentro había un anillo como de gelatina con pequeños bultos en todo su exterior y qué parecía tener una bala en cada extremo, un juguete de goma rosado pequeño, un tubo de lubricante, una botella de aceite para masajes, y un vibrador largo, y grueso. Me sentí ruborizar y tape la caja rápidamente, tan silenciosamente como pude.
Justo en ese momento, la ducha se apagó y Edward caminó fuera del cuarto de baño, ya todo seco. Me di cuenta que él había estado escuchando. Me hacía muecas, con una expresión divertida en el rostro. Dejó caer la toalla en el piso, caminando hacia mí desnudo y hermoso.


“¿Te gustaron tus regalos?”
“¿Qué regalos?” Pregunté, jugando a hacerme la inocente.
Él me siguió el juego. “Oh, entonces ¿tú no miraste a escondidas en esta caja negra de aquí?” Su ceja se enarcó, y su cuerpo musculoso se arrodilló en el piso delante de mí.


“Oh, por supuesto que miré a escondidas,” le dije sonriendo. “Pero, no estoy segura para que es todo lo que hay en esa caja…”
“¿Quieres que te diga, o quieres que te muestre?” Sus ojos ambarinos quemaban en los míos, su mano acariciaba la parte posterior de mi pantorrilla.
“Muéstrame.” Le susurré.


CHIQUIS,
COMO ANDAN? TANTO TIEMPO....
ACA, HACIENDO REPOSO Y TOMANDO CALMANTES POR LA OPERACION DE MI TOBILLO, PERO ME PARECIO QUE YA LES HABIA HECHO ESPERAR DEMASIADO PARA PASARLES PARTE DE ESTE CAPITULO, ASI QUE LES MANDO HASTA DONDE TENGO EDITADO.
PRONTITO LA MITAD RESTANTE.....
ESTO SE PONE...MMHHHHHH
BESOS CULPOSOS,

LADY G

lunes, marzo 14, 2011

PRONTITO ESTARE DE VUELTA !!!


CHIQUITAS:
LES CUENTO QUE YA SUPERE LA OPERACION DE MI PIE Y ESTOY EN CASITA EVOLUCIONANDO PARA BIEN.
ASI QUE A LA BREVEDAD LES ESTARE SUBIENDO LO RESTANTE DE LA HISTORIA "DEJA BRILLAR TU LUZ".
BESOS CULPOSOS,

LADY G

sábado, marzo 05, 2011

NOTIFICACION

CHICAS:
LES CUENTO QUE ESTA SEMANA TUVE UN ACCIDENTE EN MOTO Y ME QUEBRE EL TOBILLO. ESTUVE INTERNADA Y ESTA SEMANA ME VUELVEN A INTERNAR PARA OPERARME Y PONERME UNAS PLANCHUELAS CON CLAVOS, ASI QUE ES FACTIBLE QUE LAS ABANDONE AUN NO SE POR CUANTOS DIAS.
SUERTE QUE TENGO A MI ANGEL PERSONAL QUE ME TRASLADA PARA ACA Y ALLA CON  EL YESO Y LAS MULETAS.
LAS QUIERO Y EXTRAÑO.

LADY G

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